En una extensa entrevista en el ciclo Actualidad Política de Radio LV11, el reconocido ingeniero y economista Castór López brindó un detallado análisis sobre la larga historia de depreciación de la moneda argentina, los factores que alimentaron la inflación durante décadas y los desafíos estructurales que enfrenta el país para recuperar la estabilidad y la confianza.
Durante la conversación, López recordó que Argentina mantuvo una moneda estable durante casi un siglo, “desde fines del siglo XIX hasta 1970”, etapa en la que, a pesar de altibajos, la política monetaria conservaba cierto nivel de previsibilidad. Sin embargo, explicó que a partir de 1970 comenzó un período crítico: “en solo veinte años tuvimos que quitarle trece ceros a la moneda”, afirmó. Ese proceso, atravesado por dictaduras, conflictos bélicos, hiperinflación y crisis recurrentes, consolidó un fenómeno que se mantiene hasta hoy: la economía bimonetaria.
“El dinero argentino solo sirve para operaciones de consumo de corto plazo”, señaló, explicando que la población busca proteger el fruto de su trabajo atesorando divisas extranjeras, principalmente dólares, ante la pérdida constante del poder adquisitivo del peso. En esa línea remarcó que los argentinos poseen alrededor de 400 mil millones de dólares en activos, mientras que la deuda pública ronda los 300 mil millones, lo que evidencia una paradoja: abundancia privada y fragilidad estatal.
La confianza, el eje de una transformación de largo plazo
López subrayó que para recomponer el valor de la moneda se requieren “al menos dos décadas de disciplina fiscal y monetaria”, comparándolo con el proceso que atravesó Uruguay desde los años noventa, que le permitió alcanzar hoy una economía estable. Recuperar la confianza, afirmó, es mucho más difícil que perderla: “la confianza es un intangible que se deteriora rápido y se recupera muy lentamente”.
El economista hizo hincapié en la necesidad de respetar tres pilares:
impuestos razonables,
endeudamiento formal y sustentable,
y emisión monetaria responsable.
También destacó la importancia de mejorar la seguridad jurídica y reducir la “desconfianza mutua entre los argentinos”, perceptible tanto en la vida cotidiana como en la dinámica económica.
Cambios estructurales y tensiones del presente
Al referirse al Gobierno nacional, López señaló que la administración actual puso el foco en equilibrar las cuentas públicas y alcanzar superávit fiscal para cumplir compromisos de deuda y aspirar a volver a los mercados de crédito. No obstante, advirtió que el país enfrenta simultáneamente un proceso de transición laboral y productiva que requiere tiempo.
“El descenso de la inflación puede y debe continuar, pero quizá deba hacerse con cierta moderación para permitir la migración de empleo desde sectores tradicionales hacia nuevas actividades como la energía, la minería y los servicios del conocimiento”, sostuvo. Ese proceso, explicó, demanda capacitación y adaptación, mientras que el Estado no dispone de financiamiento para sostener cambios bruscos sin afectar el empleo.
López también mencionó iniciativas en debate como la modernización laboral, la discusión presupuestaria, la reforma fiscal y la necesidad de acompañar a las pequeñas y medianas empresas afectadas por altos costos, especialmente en litigiosidad laboral y seguros laborales.
La política en un contexto de transición
Consultado sobre el presidente Javier Milei y sobre si lo “aprobaría” como alumno, López evitó entrar en valoraciones personales, pero destacó que la sociedad fue quien lo refrendó en las urnas. Reconoció que el actual gobierno trazó un rumbo claro, aunque enfrenta restricciones severas y un escenario político “muy líquido”.
Para el economista, Argentina se encuentra ante la oportunidad de iniciar un ciclo de recomposición, pero insistió en que los cambios necesarios “son de largo plazo, requieren estabilidad, persistencia y un clima de confianza que todavía falta reconstruir”.