Un informe de la consultora PxQ reveló que Argentina se ha convertido en el país más caro de la región en términos de dólares. Según el estudio, el costo de la canasta básica alcanzó en diciembre de 2024 un valor de u$s46,7, lo que representa un aumento interanual del 114,5%.
El impacto de estos valores se siente en distintos sectores de la sociedad: los turistas extranjeros que visitan el país se sorprenden por los elevados precios, mientras que en las provincias fronterizas, muchos argentinos cruzan a los países vecinos para comprar productos más baratos.
Comparación de precios con la región
Durante una emisión del programa De Una, de C5N, la periodista Rosalía Costantino expuso ejemplos concretos sobre la diferencia de precios en productos básicos.
Pan lactal: En Argentina cuesta $5.811, mientras que en Chile y Brasil vale $2.609 y en Uruguay $3.914. 1 litro de leche: En Argentina tiene un valor de $2.372, mientras que en Chile cuesta $1.229, en Brasil $894 y en Uruguay $1.660.
La diferencia de precios es tan marcada que muchos argentinos viajan al exterior exclusivamente para hacer compras. El periodista Diego Lewen, desde Bolivia, entrevistó a dos mujeres que cruzaron la frontera para aprovechar precios más bajos.
"Vinimos a comprar acá por los precios. Tengo un emprendimiento y la verdad me conviene. Comprar en Bolivia es muchísimo más barato que en Argentina", relató una de ellas.
Lewen destacó que, en promedio, los precios en Bolivia son entre tres y cuatro veces más bajos que en Argentina, lo que explica el auge del turismo de compras en países limítrofes.
El impacto de la inflación y la dolarización de precios
El fuerte incremento de precios en dólares responde a la combinación de una inflación persistente, la reciente devaluación del peso y una creciente dolarización de la economía. Esto ha generado un fenómeno donde los bienes y servicios en Argentina resultan más costosos que en países con economías más estables.
Mientras el gobierno de Javier Milei continúa con su política de ajuste y desregulación, la realidad económica sigue golpeando a los consumidores, que buscan alternativas para enfrentar la pérdida del poder adquisitivo.