Érika Silva tenía 24 años, era oriunda de Vuelta de la Barranca, en Santiago del Estero, y hace tres meses había emigrado a Neuquén, donde trabajaba y alquilaba el inmueble en el que residía.
El pasado jueves 8 de enero, Érika tomó la drástica decisión de quitarse la vida.
Según se supo, habría ocurrido tras entrar en un cuadro depresivo por la pérdida de un embarazo y de su fuente laboral.Conocida la terrible noticia, familiares y amigos comenzaron a despedirla con sentidos mensajes: