El juez federal Nº 2 de Santiago del Estero, Dr. Sebastián Argibay, con la Secretaría Penal del Dr. Mario Medina, procesó con prisión preventiva a Cristian "Tala" Aranda por el delito de comercialización de estupefacientes agravado por la participación de más de tres personas. El vecino de la ciudad de Monte Quemado está acusado de liderar una banda narcocriminal que abastecía de marihuana a "dealers" del departamento Copo y capitalinos.
Las autoridades judiciales también procesaron por el mismo delito a Luciano Nahuel "Saporiti" Maguna Landriel y le sumaron la figura de resistencia a la autoridad, en concurso real de delitos. En tanto, a Facundo Matías "Hacha" Díaz, Thania Melani Mansilla y Fabiana Natividad "Yobi" Villlagrán los procesaron también por la misma figura, aunque en calidad de partícipes primarios. A los varones les impusieron embargos de $4.000.000 y a las mujeres, $3 millones.
La Fiscalía expuso que, de acuerdo con la investigación de la Unidad de Procedimientos Judiciales (UNIPRODUJ) Santiago del Estero de Gendarmería Nacional, hay elementos para sostener la existencia de una organización dedicada a la comercialización de estupefacientes y que estaría liderada por "Tala" Aranda, actualmente alojado en la Unidad Penal Nº 4 del Servicio Penitenciario Provincial, ubicada en Colonia Pinto (San Martín), quien, a pesar de su situación de detención, continuaría dirigiendo las actividades ilícitas desde el lugar de encierro, donde cumple una pena por otra causa judicial.
Durante la resolución se expuso que Aranda se valdría de su hija Tania Mansilla, quien cumple un rol esencial como nexo comunicacional, realizando transferencias de llamadas y facilitando el contacto de su padre con terceros y con su yerno, Luciano Maguna Landriel (pareja de Thania), quien aparece como el principal ejecutor de las maniobras en Monte Quemado, encargándose del acopio, distribución y comercialización de la sustancia estupefaciente en la citada ciudad y zonas aledañas.
Asimismo, dichas comunicaciones dejan ver no solo la existencia de operaciones de compraventa, sino también el control que Aranda ejerce sobre la actividad. En ese sentido, en reiteradas oportunidades, "Tala" imparte directivas a Maguna respecto de la necesidad de guardar las cosas en otro lado, diferenciando incluso la sustancia del dinero obtenido de las ventas, lo cual demuestra un claro conocimiento del circuito ilegal y de las medidas tendientes a evitar su detección.
Se habría establecido que, en una de las "compras" que realiza Maguna, de acuerdo a las comunicaciones que mantiene con Aranda, el proveedor de las sustancias sería un sujeto conocido como "Pipo", domiciliado en calle Mitre de la ciudad Capital, quien se encuentra detenido y es investigado en otra causa abierta en su contra por la presunta venta de estupefacientes.
En esas conversaciones, "Tala" oficia de intermediario entre Maguna (comprador) y "Pipo" (vendedor), mientras que el que se encargaría de realizar el traslado de las sustancias prohibidas hacia Copo sería Facundo "Hacha" Díaz, sobrino de Aranda y domiciliado en Monte Quemado.
Como se sabe, la banda fue apresada en abril del corriente año y secuestraron 6,126 kilos de droga que estaba enterrada en zonas rurales de Monte Quemado y está valuada en $51 millones, $3.200.000 en efectivo, un auto, una moto y celulares. Se trata de una nueva variedad de la marihuana, conocida como Creepy (o cripa). A diferencia de la marihuana tradicional, áspera, fragante y oscura, la creepy es verde, produce menos aroma y brilla. Su precio es más alto que la "común" por las grandes concentraciones de THC (la sustancia psicoactiva de la planta) que presenta gracias a la modificación genética.
"Tala" Aranda cumple una condena de 14 años dictada el 30 de octubre de 2024, luego de que se comprobara que había privado de la libertad en Monte Quemado a dos hombres y un menor de 12 años, a quienes supuestamente acusaba de haberle sustraído una mochila con drogas.
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Roles de los imputados
En la resolución del juez federal Nº 2 Sebastián Argibay, se destacó que la investigación de la Fiscalía Federal y la Gendarmería Nacional determinó que Cristian "Tala" Aranda supuestamente desempeñaba el rol de organizador y director de las maniobras ilícitas, impartiendo directivas desde su lugar de detención a su círculo íntimo, particularmente a su hija, a su yerno y a su pareja, Fabiana "Yobi" Villagrán.
En relación a su yerno Luciano Maguna Landriel, no solo realizaba operaciones concretas de venta de estupefacientes, coordinando entregas con distintos compradores, sino que además detentaba el material estupefaciente destinado a su ulterior comercialización.
Respecto de las personas del entorno íntimo de Aranda, se ha logrado establecer que tanto su hija Thania Mansilla como su pareja Fabiana Villagrán cumplían un rol esencial dentro de la operatoria investigada. Ambas actuaban como nexo comunicacional entre "Tala" y los restantes integrantes de la organización, facilitando el contacto con terceros, realizando transferencias de llamadas y posibilitando la continuidad de las maniobras ilícitas, observando que dichas intermediaciones resultaban funcionales para la coordinación de actividades con sujetos que operaban libremente, entre ellos el yerno de Aranda, Luciano Maguna, quien aparece como uno de los ejecutores materiales de las maniobras prohibidas desarrolladas en Monte Quemado.
En cuanto a Villagrán, sobre el análisis de las comunicaciones y transacciones vinculadas a la gestión del dinero proveniente de las ventas de estupefacientes, se ha podido advertir su intervención relevante en la administración de los recursos económicos de la organización. En este aspecto, se desprende que la misma proveía fondos cuando los restantes investigados lo requerían; así también canalizaría las ganancias obtenidas a través de actividades comerciales aparentemente lícitas, mediante un emprendimiento comercial, en el cual se registrarían ingresos de mercadería presuntamente introducida de manera irregular desde Bolivia.
En relación a Facundo Díaz, sindicado como sobrino del principal investigado y señalado como la persona encargada de efectuar el traslado de las sustancias estupefacientes, fue detenido en un hotel alojamiento de Monte Quemado, donde se procedió al secuestro de tres teléfonos celulares. Tales circunstancias resultan compatibles con el rol logístico que se le atribuye dentro de la estructura investigada.
"Pajaritos", "cosas" y "partido"
La investigación de la Justicia Federal permitió la intervención de varios teléfonos de los imputados para conocer detalles del ardid delictivo y reunir más evidencias sobre la comercialización de estupefacientes. Los sujetos supuestamente utilizaron otros términos para referirse a la marihuana. Por ejemplo, en un diálogo que sostienen Aranda y otra persona, hablan sobre "100 pajaritos", de los cuales el interlocutor de "Tala" menciona que le entregarán "30 pajaritos" y que los restantes llegarían dentro de 15 días. Se sospecha que hacían referencia a 100 kilos de droga.
En otra comunicación entre Aranda y "Pipo", el presunto distribuidor de la capital, "Tala" le consulta qué ocurrió con "el partido", a lo que este último contesta que "por las lluvias no se pudo hacer hasta el momento".
Los investigadores sostienen que el empleo de dicha terminología y la referencia a factores climáticos como un impedimento permitirían inferir que se estaría haciendo alusión a la recepción de sustancias estupefacientes mediante vuelos clandestinos de avionetas, modalidad comúnmente empleada para el transporte de droga y el "bombardeo" de sustancias en tierras santiagueñas.
Durante las escuchas telefónicas también se detectaron términos como "cosas" para hacer referencia a estupefacientes.