Los braseros representan una de las mayores fuentes de monóxido de carbono (CO). Este gas es tóxico, invisible, no tiene olor ni color, no irrita las vías respiratorias y puede ser mortal en minutos. Por eso lo llaman el "asesino invisible". Se produce por la combustión incompleta de materiales como el carbón, la leña, el gas u otros combustibles en ambientes sin circulación de aire. Al inhalarse, impide que el oxígeno llegue a los órganos vitales y provoca un adormecimiento lento que le impide a la víctima reaccionar, pudiendo causar la muerte.
Uno de los últimos casos que casi provocan una tragedia familiar sucedió anteayer. Liliana Guzmán (38 años) había salido circunstancialmente de su casa de la calle Oceanía y segundo pasaje del barrio Avenida de La Banda. Al regresar, minutos después de las 20 de anteanoche, encontró a sus tres hijos tirados en el piso e inconscientes: un varón de 2 años y dos mujeres de 9 y 16. En las mismas condiciones estaba su nuera, de 22. Dentro de la casa estaba el "asesino silencioso", un brasero con carbón que habían ingresado para calefaccionar el ambiente.
La mujer solicitó ayuda y las cuatro víctimas fueron trasladadas en un vehículo particular hasta el Centro Integral de Salud (CIS) Banda, donde recobraron la consciencia. Los profesionales les aplicaron una hora de oxígeno y analgésicos, y compensaron la salud de los cuatro pacientes. Luego de permanecer internados en observación durante varias horas, recibieron el alta médica.
Otro de los episodios sucedió en el camino de la costa, a la altura del barrio Virgen de Guadalupe, en la zona sur de la ciudad Capital. Minutos después de la una de la madrugada de ayer, Estela Palomo (55 años) y su hija, Karen Jiménez (22), perdieron la conciencia y se desplomaron en su domicilio. Las mujeres habían ingresado un brasero encendido a la vivienda para mitigar las bajas temperaturas reinantes. Una de las víctimas logró despertarse y salir de la casa, tras lo cual recibieron ayuda. Momentos después, fueron trasladadas en ambulancia al hospital Regional, donde les suministraron un tratamiento médico y farmacológico para contrarrestar los efectos del monóxido de carbono.
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Con el brasero adentro de la vivienda, mantener puerta o ventana entreabiertaNunca se debe dormir con braseros encendidos dentro de la habitación o la casa. Si decide calentar el ambiente con un brasero, enciéndelo siempre en el exterior de la vivienda. Ingrésalo recién cuando haya dejado de desprender humo y las brasas estén completamente rojas. Mantén siempre una ventana o puerta entreabierta para permitir el ingreso constante de aire limpio.
Si el brasero está encendido y alguien en el lugar presenta estos síntomas, podría tratarse de una intoxicación con monóxido de carbono: Dolor de cabeza o mareos, náuseas o vómitos, debilidad, cansancio o confusión y desmayos o pérdida de conciencia. Ante cualquier sospecha, ventilá el ambiente, salí al aire libre inmediatamente y buscá atención médica urgente.
Cuidados a tener en cuenta en el hogar con el uso diario del gas
El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de combustibles. En el caso del gas natural, estas son las medidas de prevención a tener en cuenta en el hogar.
Ventilación: Mantenga siempre una ventana o rejilla abierta al menos 5 centímetros en los ambientes donde se queme cualquier tipo de combustible.
Control técnico: Haga revisar periódicamente todos los artefactos de calefacción y gas por un gasista matriculado.
Llama azul: Verifique que la llama de las hornallas y estufas sea siempre de color azul. Si es amarilla o anaranjada, indica una combustión deficiente y peligro.
Uso prohibido: Nunca utilice el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente.