Mientras comparecía por primera vez ante la OMAS, Sebastián Corti rompió el silencio con una calma que incomoda. El entrenador, imputado por ocho denuncias que van desde la violencia de género y amenazas hasta la tenencia de armas, se prestó al diálogo con Nuevo Diario tras el polémico giro judicial que le otorgó la excarcelación bajo una fianza de 10 millones de pesos.
Su meticulosa defensa pública, prolija y calculada, choca de frente con la brutalidad que el Ministerio Público Fiscal asentó en los expedientes. Corti confirmó las restricciones de acercamiento y un estricto "contacto cero" con las víctimas, despachándolas como medidas "normales" para su situación actual.
El acusado tildó de "perfecto" el trabajo de su abogado y ratificó la presentación de un video con el que pretende desacreditar los relatos de Iara Pereyra, la denunciante, que en su momento expuso un calvario de casi dos años de convivencia signado por palizas, control psicológico y un grave episodio donde Corti la habría empujado por las escaleras del departamento.
Para el imputado, sin embargo, el vínculo carecía de peso. Minimizó la relación definiendo a Pereyra como una simple "amiga con derechos". Con el mismo tono desapegado, se escudó en los informes oficiales para afirmar que el cuerpo forense determinó que "no es una persona violenta".
En su afán por mostrar un nuevo perfil, al menos públicamente, estuvo ayer con su "novia de toda la vida", Micaela Bassett, mientras planea reabrir la semana entrante las puertas de su gimnasio.
Finalmente, Corti no pudo esquivar el escándalo de su exabogada, Fabiola Arce, detenida por intentar meter cocaína a su celda. Corti afirmando que es una "amiga de la secundaria", aunque adujo que por su reciente liberación aún no hablaron.
Diez millones de pesos le bastaron para ganar la calle y recuperar su rutina. El entrenador dejó los pasillos con restricciones de papel ante el pánico de las víctimas.
La valoración de los riesgos procesales, el próximo debate en Tribunal de Alzada
Tras efectivizar la fianza de diez millones de pesos, la defensa de Sebastián Corti utiliza las conclusiones del cuerpo forense psiquiátrico, que según el acusado descartaron un perfil agresivo, como argumento central para justificar el cese de prisión y su inmediata libertad.
En la vereda opuesta, la querella sostiene que este dictamen médico no anula la gravedad de las ocho denuncias que constan en la causa. Por este motivo, la acusación ya anticipó que apelará la resolución de la jueza Norma Morán, argumentando que existió una valoración errónea de los riesgos procesales y de los crudos testimonios de las víctimas.