Un albañil de 46 años y residente en el capitalino barrio La Católica, que fue juzgado por estar acusado de haber abusado sexualmente a su hija biológica, a la ahijada y a otra menor de cuya familia era muy amigo, las tres menores, fue hallado culpable de tales hechos y en consecuencia condenado a cumplir la pena de 15 años de prisión.
Tal veredicto fue dictado -en forma unánime- por el tribunal que integraron los Dres. Graciela Viaña de Avendaño, José Fernando Viaña y Sara María Harón, y recayó en Miguel Hernán Cáceres, quien fue hallado autor material y penalmente responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en perjuicio de su hija biológica, abuso sexual gravemente ultrajante en perjuicio de la ahijada, y abuso sexual simple en perjuicio de la restante menor.
El individuo fue absuelto en relación al delito de corrupción de menores en perjuicio de su hija.
Planteos de las partes
Al momento de los alegatos de clausura, la Dra. Jésica Lucas -integrante del Ministerio Fiscal- solicitó que se condene a Cáceres a la pena de 20 años de prisión, por considerar acreditados todos los hechos endilgados a este, como también su autoría material.
A su turno, la defensa del inculpado -ejercida por las abogadas Rocío Cejas y Mercedes Oller- solicitó la absolución de su pupilo, por considerar que existían circunstancias de duda que jugaban a su favor.
Los hechos imputados
La causa en contra de Cáceres se inició con la denuncia que realizó -siendo ya mayor de edad- su hija biológica, de lo cual se enteró cuando esta tenía 13 años.
La víctima relató que el sujeto la abusó desde que ella tenía 3 años, manoseándola en sus partes íntimas e introduciéndole los dedos en la vagina, hechos que se reiteraron en el tiempo en distintos lugares del domicilio.
Como era amigo íntimo de la familia de la menor de 11 años, frecuentaba el domicilio de la abuela de la niña, y aprovechaba los momentos en que quedaban solos para ultrajarla sexualmente, en tanto que a su ahijada la manoseó en sus partes íntimas -por encima de sus ropas- desde que ella tenía 5 años.
Cabe señalar que las tres víctimas de Cáceres son primas entre sí.