Se cumplen 12 años de uno de los crímenes más impactantes de Mar del Plata, un hecho que conmocionó a la comunidad por la violencia del ataque y la frialdad con la que fue ejecutado.
El episodio ocurrió en un local de alfombras ubicado sobre calle Alvarado, donde Juan Ignacio Novoa asesinó a balazos a Walter Farías luego de una disputa relacionada con el consumo de estupefacientes.
Tras el homicidio, el agresor ocultó el cuerpo de la víctima dentro del baño del comercio familiar y, de manera estremecedora, continuó atendiendo el negocio con aparente normalidad, mientras intentaba ocultar lo ocurrido.
Durante la investigación, las pericias informáticas revelaron que Novoa había realizado búsquedas en la computadora del local vinculadas a la eliminación de pruebas. Además, se determinó que adquirió elementos como una motosierra y sustancias químicas con las que intentó deshacerse del cuerpo.
Luego de desmembrar los restos, utilizó un servicio de flete para trasladar los bultos hasta la zona del bosque Peralta Ramos, donde intentó ocultarlos e incinerarlos.
Uno de los elementos claves de la causa fue la prueba de Luminol realizada en el comercio, que permitió detectar una importante presencia de sangre pese a que el lugar había sido pintado para intentar borrar rastros.
Por el hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata condenó a Novoa a 15 años de prisión. Sin embargo, semanas después de la sentencia, el acusado se quitó la vida mientras permanecía detenido.
A doce años del crimen, el caso continúa siendo recordado como uno de los episodios policiales más escalofriantes registrados en la ciudad balnearia.