Lo que comenzó como una primera cita a través de una aplicación de encuentros terminó convirtiéndose en un hecho policial insólito ocurrido en Massachusetts, Estados Unidos.
El 5 de diciembre, una mujer acudió a la casa de los padres de Christopher Castillo, de 33 años, en Chepachet, Rhode Island, para recogerlo luego de haber coordinado una salida tras conocerse en una app de citas. Durante el trayecto hacia North Attleboro, el hombre viajaba en el asiento del acompañante consumiendo vino.
Al llegar a las inmediaciones de una sucursal del Bristol County Savings Bank, Castillo pidió detener el vehículo. En ese momento, según la investigación, ingresó al banco portando un arma antigua y exigió a una empleada la entrega de 1.000 dólares, asegurando que estaba “desesperado”.
Minutos después, salió del lugar con el dinero en efectivo y obligó a la mujer que lo había llevado hasta allí a escapar conduciendo el vehículo. La joven, en estado de shock, obedeció hasta que advirtió la presencia policial en la zona, momento en el que detuvo el auto y se apartó del hecho.
Las autoridades determinaron posteriormente que la mujer no tenía conocimiento del plan delictivo y colaboró plenamente con la investigación, por lo que no fue imputada.
Años más tarde, Castillo se declaró culpable de robo a mano armada y de agresiones a efectivos policiales durante su detención, incluyendo resistencia y escupitajos hacia los agentes.
Finalmente, fue condenado a cinco años de prisión. El caso quedó registrado como una de las historias más insólitas de “la peor primera cita” difundidas públicamente.