Lo que en un principio se diagramó como un operativo de rutina para desbaratar un punto de narcomenudeo, terminó transformándose en una verdadera escena de terror. Una mujer perdió la vida de manera trágica tras tomar una decisión desesperada durante un allanamiento en la ciudad de Córdoba.
El dramático episodio tuvo lugar en una vivienda ubicada en el barrio IPV 360. Según las primeras informaciones, los efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) irrumpieron en el domicilio con una orden judicial para investigar la presunta comercialización de estupefacientes en el sector. Al ingresar, los agentes identificaron a los principales moradores: un hombre y una mujer, siendo esta última la principal investigada por la Justicia.
Al verse acorralada por los uniformados y ante la inminencia del secuestro de la mercadería ilegal, la sospechosa habría tomado una decisión fatal. Con el objetivo de eliminar la principal prueba del delito, la mujer ingirió la totalidad de las dosis de cocaína que tenía en su poder en ese preciso momento.
La reacción de su organismo no se hizo esperar. La ingesta masiva de los envoltorios le provocó un shock cardiogénico casi de inmediato. Si bien fue trasladada de urgencia y asistida en diferentes centros de salud de la zona, el esfuerzo de los médicos fue en vano. La paciente falleció a las pocas horas tras sufrir una sobredosis fulminante, presuntamente generada por la rotura de las cápsulas en su tracto digestivo.
Escándalo institucional
Como si el horror de la muerte no fuera suficiente, el caso sumó un componente de extrema gravedad institucional en las últimas horas. Al verificar los antecedentes de las personas presentes en la vivienda, se confirmó que el hombre que acompañaba a la fallecida no era un civil cualquiera.
Se trataría de un efectivo de la propia Policía de Córdoba que se encuentra en actividad y que mantenía una relación de pareja con la mujer investigada. Tras el trágico desenlace, el uniformado fue detenido de inmediato de manera preventiva. Por estas horas, la Justicia avanza con una profunda investigación para determinar su grado de complicidad o su posible participación directa en las actividades ilícitas que se desarrollaban bajo su mismo techo.