Un grave caso de presunta mala praxis y encubrimiento sacude al sistema de salud luego de que una auditoría oficial confirmara que médicos del Hospital Ingavi extirparon la mama sana de una paciente oncológica y posteriormente habrían alterado registros clínicos para intentar ocultar lo ocurrido.
El informe fue elaborado por la Superintendencia de Salud y expone una serie de irregularidades detectadas tras la intervención quirúrgica realizada en el centro asistencial dependiente del Instituto de Previsión Social.
De acuerdo con la auditoría, además del error médico, los investigadores encontraron indicios de modificaciones deliberadas en la historia clínica electrónica de la paciente, así como documentos físicos con tachaduras y alteraciones que habrían sido realizadas después de la operación.
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El informe también sostiene que integrantes del equipo médico reconocieron no tener conocimientos adecuados sobre los protocolos internacionales de “Cirugía Segura”, mecanismo obligatorio destinado a evitar este tipo de equivocaciones dentro del quirófano.
La situación generó una fuerte conmoción y reavivó el debate sobre los controles internos en el sistema sanitario y la responsabilidad profesional en casos de mala praxis.
Mientras las autoridades del IPS intentan explicar lo sucedido, la investigación dejó al descubierto posibles fallas estructurales y presuntas maniobras de encubrimiento que ahora son analizadas por los organismos competentes.
El caso continúa bajo investigación y no se descartan sanciones administrativas ni eventuales consecuencias judiciales para los profesionales involucrados.