El sistema judicial le había otorgado una nueva "oportunidad" y la desperdició a las horas. Un hombre detenido desde el pasado 19 de abril por un grave episodio de violencia de género, volvió a generar pánico en el barrio San Germes a las pocas horas de abandonar su celda.
El individuo enfrenta graves cargos por amenazas, lesiones y privación ilegítima de la libertad doblemente calificada en perjuicio de su ex pareja y de sus dos hijas. La investigación, encabezada por la fiscal Pilar Palavecino, documentó un extenso historial de agresiones y denuncias previas que alcanzó su punto más crítico a mediados de abril.
Aquel domingo 19, tras consumir bebidas alcohólicas durante toda la jornada previa, Roldán habría sometido a la mujer a una salvaje golpiza que escaló a ataques y amenazas con un cuchillo. El hombre acorraló a su familia en una habitación y les aseguró a gritos que de allí "saldrían todos muertos". La reacción de una de sus hijas, quien logró pulsar el botón antipánico, permitió la irrupción de los efectivos policiales a la casa para rescatarlas.
Lee también: Drogado y por celos, amenazó con cortarle el cuello a su pareja si "hacía algo"
A pesar de la extrema gravedad de los antecedentes, la jueza resolvió otorgarle la excarcelación durante la jornada de ayer. La medida imponía la colocación de una tobillera electrónica por 90 días, reglas de conducta estrictas por 150 días y una restricción perimetral de 1.000 metros de distancia para proteger a la mujer y a las menores.
Sin embargo, las disposiciones judiciales fueron ignoradas de forma casi instantánea. Apenas tres horas después de firmar su liberación, el violento se presentó a bordo de un automóvil de la plataforma Uber en el domicilio de su ex pareja. Ante la evidente amenaza, la víctima volvió a activar el botón antipánico y radicó una nueva denuncia penal, la cual podría volver a complicar al acusado.