Un impactante caso de estafa salió a la luz y tiene como protagonistas a dos internos alojados en la cárcel bonaerense de Baradero, quienes fueron acusados de engañar a una joven con discapacidad para robarle más de 30 millones de pesos.
Según la investigación, uno de los detenidos logró entablar un vínculo sentimental a distancia con la víctima, a quien manipuló emocionalmente durante un período que se extendió desde 2023 hasta fines de 2025. A través de ese engaño, la convenció de realizar reiteradas transferencias de dinero.
El hecho fue descubierto cuando la madre de la joven advirtió un faltante significativo en sus ahorros y decidió radicar la denuncia en noviembre del año pasado. La víctima padece microcefalia, retraso mental y trastornos del habla, lo que la colocaba en una situación de extrema vulnerabilidad.
De acuerdo a lo expuesto en la causa, el principal acusado simulaba ser su pareja y le prometía encuentros que nunca se concretaban. Mediante videollamadas, incluso le indicaba cómo contar el dinero y a qué cuentas debía enviarlo, generalmente a través de locales de pago. Además, le exigía que enviara comprobantes por WhatsApp para verificar las operaciones.
La investigación permitió determinar que la joven transfirió un total de $31.485.500 a distintas cuentas, muchas de ellas a nombre de terceros. Entre los implicados aparecen Martín Iván Patañe, de 27 años, y Alber Brolin Martínez, de 31 y de nacionalidad boliviana, ambos detenidos por delitos sexuales y alojados en la unidad penitenciaria de Baradero, donde compartían pabellón y tenían acceso a teléfonos celulares.
Parte del dinero fue dirigido directamente a uno de los acusados, mientras que otras sumas se distribuyeron entre más de una decena de personas, algunas aún no identificadas.
Durante la audiencia de imputación, el fiscal Aurelio Cicerchia remarcó que el acceso a celulares fue clave para concretar la maniobra fraudulenta.
Finalmente, el juez Alejandro Negroni dictó la prisión preventiva: dos años para uno de los acusados y tres meses para el otro, además de prohibir cualquier tipo de contacto con la víctima o su entorno.