Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Policiales

El motivo por el que se incendió la casa del barrio Jardín donde murió calcinado el docente

Olivares gritó por auxilio durante minutos. Al llegar la Policía, el cuerpo se encontraba totalmente quemado. La hipótesis de los bomberos acerca de por qué el fuego consumió la casa y las despedidas a la víctima.

Una mañana trágica sacudió por completo la tranquilidad de la zona sur de la Capital, cuando el implacable avance del fuego consumió la vida de Juan Manuel Olivares, un reconocido y muy querido educador santiagueño de 76 años. El drama se apoderó de su vivienda ubicada en la intersección de las calles Los Fresnos y Las Rosas, en el barrio Jardín.

La pesadilla del docente jubilado se desató cerca de las seis de la mañana del miércoles. Según el relato de un vecino que aún no salía de su asombro, desde el interior del inmueble comenzaron a escucharse gritos desesperados pidiendo auxilio. Las súplicas eran tan fuertes en el barrio que se creía que alguien estaba sufriendo algún tipo de agresión.

Un par de horas más tarde, los efectivos de la Comisaría Nº 7 se apersonaron en el lugar para verificar qué pasaba. Al intentar tomar contacto con Olivares, se toparon con una densa cortina de humo y un verdadero "infierno" desatado puertas adentro.

Tras un intenso y veloz operativo del personal de la División Bomberos, los rescatistas lograron sofocar las llamas que devoraban la habitación principal, descubriendo entre los escombros los restos totalmente calcinados del dueño de casa.

Con el fuego ya extinto y las paredes aún humeantes, los peritos ingresaron a la "zona cero" para desentrañar el origen de la fatalidad. Las primeras conclusiones de los especialistas arrojaron el dato clave que todos buscaban: el foco ígneo que terminó con la vida del profesor se habría originado a raíz de un severo desperfecto eléctrico. Si bien es una hipótesis preliminar, el fiscal interviniente ya ordenó la autopsia de rigor para descartar cualquier otro escenario y darle cierre a la tragedia.

Apenas la desgarradora noticia y los detalles comenzaron a circular por la provincia, el luto cruzó las fronteras de la Capital y golpeó de lleno a la comunidad del Colegio Pedro Francisco de Uriarte, de la ciudad de Loreto. Allí, Olivares supo forjar a generaciones enteras siendo su histórico y respetado rector durante más de veinte años ininterrumpidos.

A través de un sentido comunicado, la institución educativa plasmó el inmenso vacío que deja su repentina y violenta partida. Las redes se inundaron casi de inmediato con mensajes de ex alumnos y colegas, quienes lo recordaban siempre con mucha presencia y autoridad, correcto en los pasillos, pero por sobre todas las cosas, como una "gran persona".

Hoy, los abrazos virtuales y las oraciones de toda una comunidad educativa envuelven a su hermano y compañero de rubro, el profesor Gustavo Olivares, rogando por el eterno y merecido descanso del querido "profe" Juan Manuel.

Seguí a Nuevo Diario Web en google news
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso