La Justicia de General Pico condenó a un profesor de educación física a seis meses de prisión condicional luego de comprobarse que agredió a su expareja en un contexto sostenido de violencia de género.
Uno de los elementos más impactantes de la causa fue el llamado telefónico realizado por el hijo mayor de la pareja, un niño de apenas 11 años, quien se comunicó desesperadamente con el servicio de emergencias 101 para pedir ayuda mientras ocurría el ataque.
De acuerdo con la investigación judicial, el menor alertó a la Policía sobre la agresión que estaba sufriendo su madre dentro de la vivienda familiar, situación que permitió la rápida intervención de los efectivos y evitó que el episodio tuviera consecuencias aún más graves.
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Durante el juicio, la grabación de esa llamada fue considerada una prueba determinante para desmontar la versión presentada por el acusado, quien intentó negar los hechos denunciados.
La Justicia concluyó que la agresión se produjo en un contexto reiterado de violencia de género y encontró responsable al hombre por las lesiones y amenazas ejercidas contra su expareja.
Como resultado, el imputado fue condenado a seis meses de prisión de ejecución condicional, por lo que no cumplirá la pena en una unidad carcelaria siempre y cuando respete las reglas de conducta impuestas por el tribunal.
El caso generó conmoción en la comunidad y volvió a poner en evidencia el rol fundamental que pueden tener las denuncias tempranas y la intervención inmediata en situaciones de violencia familiar.