Un insólito caso salió a la luz en la ciudad de Bangkok, donde un hombre de 51 años fue detenido acusado de realizar intervenciones clandestinas de agrandamiento de pene, circuncisiones e implantes de perlas dentro de un automóvil estacionado en plena vía pública.
El acusado, identificado como Pitaya Moolin, utilizaba un viejo Toyota Corolla como improvisado consultorio móvil, pese a no contar con estudios médicos ni condiciones mínimas de higiene para llevar adelante este tipo de prácticas.
Según informaron las autoridades, el hombre ofrecía distintos procedimientos estéticos y prometía aumentar el tamaño del pene mediante inyecciones. Por cada intervención cobraba entre 260 y 300 dólares.
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La situación fue descubierta tras una investigación policial que terminó con la detención del sospechoso y el secuestro de elementos utilizados en las operaciones clandestinas.
Durante el interrogatorio, Moolin confesó que había aprendido las técnicas viendo videos en TikTok y tutoriales de YouTube, algo que generó aún más preocupación entre las autoridades sanitarias.
Desde los organismos de salud advirtieron sobre el grave riesgo que implican este tipo de intervenciones ilegales, ya que pueden provocar infecciones severas, lesiones permanentes e incluso disfunciones sexuales.
El caso generó repercusión en redes sociales y abrió nuevamente el debate sobre los peligros de los procedimientos médicos realizados por personas sin capacitación profesional.