En la localidad de San Vicente, provincia de Misiones, una mujer fue arrestada acusada de haber permitido y facilitado abusos sexuales contra su hija de 29 años, quien padece discapacidad motriz y dependía completamente de ella para sus cuidados diarios. La imputada también enfrenta señalamientos por haber ejercido violencia física, psicológica y amenazas constantes sobre la joven.
Todo salió a la luz el 23 de febrero, cuando la hermana mayor de la víctima —de 34 años y residente en Córdoba— presentó la denuncia formal tras recibir audios desgarradores de WhatsApp en los que su hermana relataba los horrores que vivía. En esos mensajes, la joven describía tocamientos y violaciones cometidas por hombres cercanos a su madre, incluyendo a su pareja actual y otros amigos. Identificó incluso a uno de ellos como autor de una agresión concreta.
La denunciante reveló que, cuando la víctima intentó contarle a su madre lo ocurrido en noviembre del año pasado, no solo no recibió protección: la progenitora la amenazó con internarla en una institución y quitarle el teléfono. Peor aún, la instigaba repetidamente a quitarse la vida y le repetía frases devastadoras como que su cuerpo le pertenecía y podía disponer de él a su antojo. Testimonios agregan que la propia madre habría tocado íntimamente a su hija en varias ocasiones.
El calvario se remonta a la infancia de ambas hermanas. La mayor contó que crecieron bajo maltratos constantes: la madre desaparecía por días, regresaba cuando quería y aplicaba golpes y humillaciones. Cuando ella se mudó a Córdoba para estudiar y mejorar su vida, dejó atrás a su hermana menor, aún adolescente. En 2011 regresó a Misiones tras un accidente doméstico sufrido por la joven y descubrió condiciones de vida precarias, abandono médico y falta de atención adecuada. Decidió llevarla consigo a Córdoba, donde la víctima accedió a terapia psicológica, escolarización y tratamientos médicos que transformaron su día a día.
Sin embargo, dos años después, la madre reclamó la custodia ante la Justicia y la joven tuvo que volver a San Vicente. Desde entonces, según los relatos, los maltratos se intensificaron: golpes, amenazas, abandono alimentario, negación de atención médica y control total aprovechando su dependencia física.
La víctima también buscó ayuda en otros familiares, como su abuela materna, pero recibió respuestas desalentadoras: le pidieron silencio para evitar que su madre terminara presa y le aseguraron que las “caricias” de un hombre eran algo normal.
La causa avanza en el Juzgado de Instrucción N° 3 de San Vicente. El 10 de marzo, la joven declaró en sede judicial y fue sometida a exámenes médicos. La madre fue detenida e imputada por abuso sexual simple agravado por el vínculo; inicialmente se negó a declarar. Dos hombres más —uno señalado como pareja de la imputada— enfrentan cargos por abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple, aunque permanecen prófugos.
Las hermanas protegen su identidad por temor a represalias. La víctima confesó sentirse en peligro en Misiones, ya que uno de los acusados ronda cerca de su vivienda. “Me duele porque es mi mamá, pero necesito justicia por mi vida y que detengan a quienes me lastimaron”, expresó con dolor.
Este caso sacude por la traición en el núcleo familiar y pone en evidencia la urgencia de proteger a personas en situación de discapacidad frente a abusos sistemáticos. La investigación continúa abierta y no se descartan más detenciones.