La desaparición de Mariela Campos mantiene en vilo a familiares y allegados desde septiembre de 2024, cuando fue vista por última vez en la provincia de Misiones. Sin embargo, su caso adquirió una dimensión aún mayor debido a su papel clave en la condena del pastor evangélico Baldomiro Runge.
Mariela fue una de las víctimas que se animó a denunciar los abusos sexuales sufridos durante su infancia en el Hogar Esperanza, un testimonio que resultó determinante para que la Justicia condenara a Runge a 18 años de prisión por delitos cometidos contra menores de edad que se encontraban bajo su cuidado.
De acuerdo con la investigación, la primera denuncia por su desaparición no fue realizada por su esposo, sino por una amiga residente en Comodoro Rivadavia, quien alertó a las autoridades tras varios meses sin tener noticias de ella. Recién dos días después, su pareja formalizó la denuncia en Misiones.
Esta demora y algunas contradicciones en las declaraciones del hombre despertaron sospechas entre familiares y personas cercanas a Mariela, quienes cuestionan la falta de avances en la causa y reclaman una búsqueda más intensa.
Actualmente, el expediente se encuentra en el Juzgado Federal de Oberá, donde se investiga una posible vinculación con una red de trata de personas bajo la carátula de "averiguación de delito".
La historia de Mariela está marcada por años de sufrimiento y lucha. Durante el juicio contra Runge, relató episodios de abuso ocurridos en el Hogar Esperanza y denunció incluso haber recibido presiones para retirar la acusación. Pese a ello, decidió sostener su testimonio hasta lograr la condena del religioso.
Hoy, casi dos años después de su desaparición, la incertidumbre persiste y su familia continúa exigiendo respuestas sobre su paradero.