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Policiales Investigación tras el intento de femicidio, seguido de suicidio en San Antonio Norte (Capital)

El mozo y la cocinera estaban separados hace dos meses, aunque vivían bajo el mismo techo

El estado de salud de Valeria Villalba (46) es grave y sigue internada en terapia. Sigue la conmoción en la familia de Ubaldo Iñiguez.

La sala de ingreso de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Regional estaba llena de familiares de pacientes internados, ayer a media mañana. Todos buscaban entrevistarse con el médico de guardia para conocer el estado de salud de sus familiares. Entre ellos estaban Ricardo Suárez y Silvia Rosolino, hermano y sobrina de Valeria Villalba, la cocinera de 46 años, quien fue baleada anteayer a la madrugada por su pareja, el mozo Ubaldo Iñiguez, de 55, quien luego se suicidó con la misma arma de fuego.

Tras el informe del profesional, los familiares indicaron a Nuevo Diario que el estado de salud de Valeria "es crítico, grave". "Tiene muchas lesiones y por el momento no va a ser sometida a ninguna cirugía hasta que se vea algún tipo de mejoría", afirmó Ricardo, aún conmovido por el dramático momento que están atravesando.

Ricardo y Silvia indicaron que, luego de cinco años de convivencia, la pareja estaba separada, aunque seguían viviendo bajo el mismo techo de la casa que construyeron en San Antonio Norte, departamento Capital, sobre la Ruta Provincial 211, en los terrenos pertenecientes a la familia del mozo.

No obstante, a pesar de este distanciamiento conyugal, Ubaldo seguía manteniendo una buena relación con toda la familia de Valeria, con quien no tenía hijos en común.

"Estamos sorprendidos por todo lo que ha pasado; él era una muy buena persona y se llevaba bien con todos, incluso con todos los hijos de Valeria; no sé qué habrá pasado por su cabeza para hacer algo así", señaló Ricardo.

En este sentido, el hermano y la sobrina de la sobreviviente de la balacera destacaron que "nunca hubo un caso de violencia física o verbal hacia ella; Ubaldo nunca te contestaba mal, era una muy buena persona". Indicaron que el mozo no bebía alcohol; solo en su cumpleaños, aunque muy poco.

"La noche antes de la tragedia había hablado con él; nos habíamos puesto de acuerdo para ir a pescar el viernes que viene; se lo escuchaba normal, sin ningún tipo de nervios o algo por el estilo", recordó Ricardo sobre la última conversación telefónica con su cuñado.

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Sobre la posibilidad de que los problemas económicos pudieran haber sido el detonante de la separación y de la balacera, los familiares indicaron que Valeria trabajaba como empleada doméstica y Ubaldo como obrero de la construcción. La cocinera y el mozo habían buscado alternativas de ingresos de dinero, luego de que disminuyeran notablemente los servicios gastronómicos para eventos sociales, donde habían iniciado su relación sentimental hace cinco años.

La tragedia se produjo anteayer, a las 3.30 de la madrugada. Valeria llamó desesperada por teléfono a su hija de 25 años, quien vive en las cercanías, y le dijo que fuera hasta su casa porque había mantenido una fuerte discusión con Ubaldo. La joven despertó a su concubino, se abrigaron y se cruzaron hasta la vivienda de su madre. Demoraron cinco minutos. La pareja encontró todo cerrado. Golpearon la puerta y nadie atendió. Temiendo lo peor, violentaron la ventana y descubrieron una dantesca escena en la habitación. Ubaldo estaba con sangre en el rostro y un revólver sobre su pecho; con medio cuerpo tirado en la cama y sus pies colgando hacia el piso. En tanto, en el suelo, junto a la cama, estaba Valeria con el rostro ensangrentado. Ubaldo estaba muerto y Valeria había sobrevivido.

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