Hace un año, una comerciante de 36 años de la ciudad de Villa Atamisqui decidió abrir un local de venta de muebles y colchones en el barrio Centro de la ciudad de Los Telares, departamento Salavina, y contrató a una joven para la atención de clientes y las cobranzas. La dueña del negocio se trasladaba una vez por semana desde Villa Atamisqui para realizar los controles correspondientes de la mercadería y recibir el dinero de las ventas y cobranzas. En este sentido, la denunciante expuso ante los investigadores que el comercio otorgaba créditos personales y las cuotas se abonaban mensualmente.
Todo transitaba con normalidad, hasta que en noviembre del año pasado, la comerciante advirtió abultadas deudas, por lo que indagó a la empleada sobre qué estaba pasando. La joven le manifestó que muchos clientes se habían atrasado en el pago de las cuotas.
Como las deudas no se salvaban, la dueña del negocio le pidió los números de los teléfonos de los morosos para llamarlos y recordarles el pago de las cuotas, aunque la empleada le manifestó que no los tenía, pero iba a conseguirlos.
Con una deuda general que se engrosaba más y hacía peligrar la continuidad del comercio, en enero del corriente año la propietaria logró obtener los números telefónicos de varios deudores para llamarlos. Apremiada por la situación, la empleada habría reconocido ante la comerciante que ningún cliente tenía deuda, que se había apoderado del dinero que faltaba en el negocio y que lo había gastado. No obstante, se comprometió a devolver los $10 millones que había desviado hacia sus bolsillos, de acuerdo con el inventario realizado por la empleadora.
Inmediatamente, la damnificada le pidió la renuncia y desde ese día no atendió más su teléfono, a pesar de que se había comprometido a devolver el dinero sustraído.
La comerciante expuso que determinó que la empleada infiel transfería dinero desde la billetera virtual del negocio hacia la suya o les pedía a los clientes que las cuotas fueran transferidas directamente a su cuenta. En este sentido, sostuvo que advirtió que se apoderó de dinero abonado por más de 80 clientes.
La damnificada realizó la denuncia por estafa en la Comisaría Nº 39 y se dio intervención al Ministerio Público Fiscal. La comerciante contaría con un video y un audio en los que la empleada reconocería el delito.