Una inusual situación ocurrida en las últimas horas generó la intervención de la policía ante lo que parecía ser algo "grave", aunque finalmente terminó por desentrañar una tierna historia.
Los efectivos de la División Prevención de Zona Norte recorrían su área de competencia cuando vieron, en Av. Roca Norte al 400 y en la vereda de una vivienda, a una niña que daba desgarradores gritos.
Pensando que algo malo ocurría, se acercaron de inmediato y dialogaron con su abuela, de aproximadamente 50 años, quien les contó lo que pasaba.
Según manifestó la mujer, ella había quedado a cargo de la niña porque su mamá debía ir al sanatorio a dar a luz a su nuevo bebé.No se sabe si la crisis de nervios de la pequeña de 10 años se debió a que quería acompañar a su madre en un evento tan importante para la familia o porque no quería quedar con su abuela.
Lo cierto es que, al cerciorarse de que todo estaba en orden, los policías se retiraron, dando por finalizada su intervención.