Poco después de las 20 horas del miércoles, Luis Abel Guzmán, alias “Abelo”, empleado de la peluquería Verdini del barrio porteño de Recoleta, mató de un tiro en la cabeza a su compañero Germán Medina (33) en medio de una discusión, tras lo cual escapó. El asesino de 43 años es oriundo de Santiago del Estero y con domicilio en calle Agrelo, en Merlo. Trabajaba desde hacía al menos siete años en la peluquería de Recoleta y, al igual que la víctima, era colorista. Tras el crimen, en primera instancia se allanó la casa del atacante y la de su hermano, aunque ambos arrojaron resultado negativo. El crimen sucedió en la peluquería de Beruti al 3017 y el comercio ya había cerrado sus persianas cuando comenzó la discusión que finalizó con el crimen. El episodio quedó registrado por una cámara de seguridad del local.
Dos minutos y medio dura el video en el que se ve a tres hombres y una mujer sentados en ronda, mientras el que terminó jalando del gatillo se encuentra parado. En las imágenes se ve cómo Guzmán saca un arma y comienza a increpar a sus compañeros, especialmente a Germán. Por lo que se deduce, le ordena a la joven y a dos de los hombres que se levanten de sus respectivas sillas y se hagan a un lado. El dueño del local se corre del medio y en un momento intercambia algunas palabras con el asesino. En ese instante, el hombre de 43 años desenfunda el arma, le apunta a Germán, le dice algo y lo ejecuta de un disparo en la cabeza. Medina en ningún momento intentó moverse de su silla o defenderse. Nunca imaginó —quizá— que su compañero le dispararía. Tras el disparo, el acusado va por su mochila, su jefe le abre la ventana y huye de la escena sin dejar rastro.
En diálogo exclusivo con este medio, una familiar de Abel Guzmán —cuya identidad Nuevo Diario se reserva— aseguró que el homicida jamás fue violento, sino todo lo contrario.
“No solo era de carácter apacible” asegura, sino que su actitud frente a la vida “siempre fue en pos de ayudar a otros”; en virtud de ello es que no se explican qué pudo haberlo motivado a tomar la drástica decisión.
“Él jamás perdía la paciencia, era alguien que tenía el don de generarte calma, paz. Siempre era positivo para todo. Era una persona que te alentaba a seguir y a no bajar los brazos ante las batallas de la vida. Siempre se mantuvo de pie, a pesar de las pérdidas familiares que tuvo, siendo el sostén de todos”, aseguró.
“¡Mi amor! Mi gran amor, ¿cómo hago para seguir sin tus abrazos, sin tus besos, sin tus caricias? ¿Cómo hago para cumplir todas esas promesas que nos hicimos?”, dice Julio Mendoza, el novio de Germán Medina, en un posteo en Instagram. “Hoy me arrebataron todo tu amor pero tu corazón va a seguir latiendo en el mío. Te amo con cada parte de mi cuerpo y con toda mi alma. Gracias por enseñarme lo que es el amor del bueno, lo que es amar libremente, gracias por todas y cada una de las cosas que hiciste por mí. ¡Gracias por regalarme los mejores tres años de mi vida!”, añadió el joven, que definió a Medina como el “gran amor” de su vida. Además, en relación al crimen, aseguró: “Te prometo no parar hasta que se haga justicia, te prometo por todo el amor que esto no va a quedar así, te prometo que voy a hacer todo para que descanses en paz mi amor. Te amo para siempre, nuestro para siempre”. Por su parte, Marina Florencia, hermana de la víctima, clamó: “Esta lacra tiene que aparecer. Por favor, hay que encontrarlo para hacer justicia. A mi hermano no me lo devuelve nadie pero necesito de su ayuda para que pague por lo que hizo”.
Asesinato del estilista: “Ese día estaba como aislado, con una mirada diferente”
Así lo aseguró Facundo Verdini, dueño de la peluquería de Recoleta. Mónica, madre de la víctima, dijo que “tenían una relación conflictiva”.
Horas después del crimen de Germán Medina, el peluquero asesinado en Recoleta por su compañero de trabajo Abel Guzmán —oriundo de Santiago del Estero— la madre de la víctima habló. “Yo lo único que sabía era que tenían una relación medio conflictiva con Germán dentro de la peluquería y que el dueño sabía de esos roces. Para mí tendría que haber intervenido, aunque también nadie espera una reacción como esta. A mí me dijo que se quejaban de que los alisados eran muy fuertes y que el formol les molestaba. Eran cosas así, de trabajo. También que era medio de contestar mal o qué sé yo. Pero a mí, la verdad, me asombra que haya tenido una reacción así. Nunca me dijo que lo hubiera amenazado ni nada”, dijo Mónica.
Por su parte, Facundo Verdini, dueño de la peluquería, relató los momentos previos al homicidio: “Había sido un día totalmente normal, común y corriente. Lo que sí, él (Guzmán) estaba como aislado. Estaba con una mirada bastante diferente”, dijo en diálogo con TN. Sobre la relación entre Abel y Germán, aseguró: “A veces discutían por cosas laborales, pero no para un nivel así. Por lo que yo conozco, no se debían plata, nada como para llegar a ese punto”. Sobre la personalidad del agresor, puntualizó: “Era un tipo que era muy amable con las clientas, pero cuando hablaba con nosotros, hablaba diferente, tenía otra forma de hablar. Un policía me dijo que parece profesional, yo no sé del tema, es la primera vez que veo un arma. No me puedo sacar de la cabeza cuando la sacó”, contó. Al mismo tiempo, confesó: “No sé si tenía pensado dispararnos a todos; disparó una sola vez, igual”, cerró.
Antes de asesinar a su colega, Guzmán se rapó y esto sorprendió a sus compañeros. Aseguran que siempre fue cuidadoso de su cabello y por eso llamó la atención que lo hiciera, algo que atribuyen a una hipotética manera de asegurarse de no ser reconocido y evadir así a la Justicia. No descartan que haya viajado a Santiago del Estero y lo buscan en la provincia.