En la Argentina de diciembre hay un ruido de fondo que lo tapa todo: brindis, despedidas, reuniones familiares, amigo invisible, compras de último minuto, calor, jornadas largas y una vida social que se estira hasta donde puede. En ese caos “organizado” aparece un fenómeno que no siempre se cuenta, pero existe: la infidelidad en época de fiestas.
No es que Navidad “fabrique” infieles de un día para otro. Lo que hace es multiplicar oportunidades y ofrecer algo valioso para cualquier relación clandestina: coartadas plausibles (salí a comprar, tengo un brindis, me junto con el grupo del trabajo), horarios partidos y más movilidad. Las fuentes disponibles —sobre todo encuestas privadas de plataformas de citas y testimonios del sector hotelero— describen el mismo patrón: más actividad digital, más “dobles agendas” y encuentros cortos, muchas veces en hoteles o alojamientos por hora.
Un dato clave antes de empezar
Cuando se pregunta por ocupación, hay que separar dos mundos:
Hotelería y parahotelería turística (medida oficial): La cubre la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) del INDEC, con tasas e indicadores comparables.
Hoteles alojamiento/albergues transitorios (telos), por hora: no tienen una serie nacional oficial equivalente; aparecen como termómetro sectorial en entrevistas, cámaras y notas especializadas.
Con esa aclaración, vayamos al mapa.
Cómo se concretan las citas clandestinas en fiestas
La nueva puerta de entrada: la agenda digital
Las fiestas son una temporada alta para el “mercado” de las citas, sobre todo en lo digital. Según un estudio difundido por Infobae a partir de datos de Second Love (plataforma orientada a vínculos paralelos), en estas semanas aumenta la actividad en la app y el clima festivo impulsa más intentos de encuentro que en otros momentos del año.
Ámbito, en una nota basada en el mismo universo de datos, describe subas en búsquedas y uso y, sobre todo, una dinámica: la infidelidad de fin de año tiende a organizarse como “citas de ventana corta”.
El reloj manda: antes, después o entre compromisos
El patrón que aparece en ese relevamiento es casi un guion:
Previas: almuerzo o actividad antes de Nochebuena.
Después: salida posterior a la cena familiar.
Hotel: encuentro con más privacidad.
En el artículo de Ámbito se consignan estos porcentajes: 36% coordina una actividad previa a Nochebuena, 30% una salida posterior a la comida navideña y 34% prefiere encontrarse en un hotel.
La coartada más repetida: compras y regalos
Diciembre trae un justificativo perfecto: “salí a comprar”. El mismo reporte difundido por Infobae menciona que 4 de cada 10 compraría regalo para su amante y que “ir de compras” funciona como cobertura socialmente aceptada.
Importante: estos porcentajes provienen de una encuesta a usuarios de una plataforma de citas; son útiles para narrar tendencias dentro de ese universo, no como “radiografía nacional” de la población.
El detonante clásico: la fiesta del trabajo
Fin de año también es temporada de eventos corporativos y reuniones de grupos laborales. En el relato de Second Love (difundido por Ámbito e Infobae) aparece la idea de que el clima festivo, la nocturnidad y las salidas favorecen “oportunidades” para concretar aventuras.
Dónde van: el mapa de la clandestinidad
Hoteles (turísticos o tradicionales)
¿Por qué hotel? Porque ofrece tres cosas que una cita clandestina valora: privacidad, anonimato relativo y “normalidad” (alojarse en un hotel puede encajar en planes de salida, trabajo o escapadas). En el relevamiento citado por Ámbito, un 34% elige hotel para “más privacidad”.
Hoteles alojamiento/telos (por hora)
Para los encuentros “rápidos”, el formato por turnos existe justamente para eso: entradas discretas, tiempos acotados, pago por hora y rotación. Y el sector reconoce que su clientela es amplia: desde parejas estables que buscan salir de la rutina hasta personas que quieren “cubrir una infidelidad”.
En el negocio, además, hay una lógica temporal que se repite todos los años: diciembre resiste y enero suele caer por vacaciones. En una nota de El Destape con testimonios de trabajadores y referentes del rubro, se afirma que “en diciembre no hubo una caída” e incluso fue “un poco mejor” que el diciembre anterior, mientras que en enero baja mucho por estacionalidad.
Departamentos temporarios (y otros “territorios neutrales”)
No siempre deja estadística pública, pero forma parte del ecosistema urbano: alquiler temporario, domicilio prestado, etc. La razón suele ser la misma: reducir exposición.
Ocupación: lo que dicen los números oficiales (y lo que queda afuera)
La foto oficial de diciembre: hoteles y parahoteles (INDEC)
El dato duro en Argentina lo aporta el INDEC con la EOH, que releva establecimientos hoteleros y parahoteleros.
En diciembre de 2024, el INDEC estimó:
3,7 millones de pernoctaciones en establecimientos hoteleros y parahoteleros (−5,9% interanual).
TOH (tasa de ocupación de habitaciones): 39,7%.
TOP (tasa de ocupación de plazas): 31,5%.
Y como referencia del diciembre previo, el INDEC informó que en diciembre de 2023 hubo 3.916.524 pernoctaciones (+6,9% interanual) y una TOP de 34,4%.
¿Qué significa esto para una nota sobre infidelidad? Dos cosas:
Diciembre tiene una demanda real y mensurable en la hotelería formal.
Esos números no describen específicamente la demanda por “citas clandestinas”: incluyen turismo, trabajo, viajes familiares, etc.
El agujero estadístico: telos y hoteles alojamiento
Los hoteles por hora no tienen una serie pública nacional equivalente. Lo que hay son:
Datos de cámaras y entrevistas.
Notas especializadas,
Declaraciones del sector.
Por ejemplo, una nota del Diario del Hotelero (medio sectorial) estima que en Argentina hay unos 700 albergues transitorios, con fuerte concentración en CABA y GBA (y menciona cierres post pandemia en CABA).
Y El Destape aporta el pulso de temporada: diciembre se sostiene y enero baja.
Por qué las fiestas “empujan” la infidelidad (sin moralina)
Los relatos coinciden en una idea simple: las fiestas son un escenario perfecto para la doble agenda. Las causas se repiten:
Más sociabilidad: brindis, encuentros, despedidas.
Más nocturnidad: salidas después de las cenas.
Más “explicaciones” disponibles: compras, trámites, compromisos sociales.
Más conexión digital: más tiempo online, más conversaciones, más intentos de concretar encuentros.
Second Love lo traduce en datos de su plataforma: mayor conectividad y coordinación de encuentros alrededor de Navidad y Año Nuevo.
El dato incómodo: lo que se puede afirmar y lo que no
Un artículo serio sobre este tema tiene que decirlo sin vueltas:
Sí se puede afirmar que en diciembre aumentan la actividad y las interacciones en ciertas apps, porque hay registros internos y notas que lo reportan.
Sí se puede afirmar que la hotelería formal tiene indicadores oficiales de ocupación en diciembre, con TOH/TOP y pernoctaciones.
No se puede afirmar con precisión nacional cuál es la “ocupación de telos por infidelidad” porque no existe una medición oficial pública para ese segmento, y lo que hay son testimonios o estimaciones sectoriales.
En las fiestas, la infidelidad no necesita grandes planes: le alcanza con el contexto. Una agenda fragmentada y un calendario social intenso se vuelven el terreno ideal para vínculos paralelos que, según describen estas fuentes, se mueven entre lo digital (apps, mensajes, reencuentros) y lo logístico (citas cortas, hoteles, alojamientos por hora). La estadística oficial ilumina una parte —la ocupación hotelera y parahotelera— y el resto queda en sombras, contado por el sector y por encuestas privadas. Pero el guion de diciembre, todos los años, parece repetirse: cuando el brindis tapa todo, la doble vida se vuelve más fácil de esconder.