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| 15/08/2022

Sin bonos y con menos subsidios energéticos, el déficit cayó en julio

Los analistas descuentan que esa será la tendencia para lo que resta del semestre. El Gobierno deberá darle continuidad a un ajuste del gasto para intentar cumplir la meta fiscal pautada con el FMI y para estabilizar la macro. La reducción del rojo ocurrió recién tras la salida de Martín Guzmán.

Sin bonos y con menos subsidios energéticos, el déficit cayó en julio

Ya sin bono para jubilados y para trabajadores informales, en julio se empezó a verificar una caída en el déficit primario, lo que se observó tanto en la comparación con el mes previo (lo que también tiene una explicación estacional) como al contrastar contra los niveles de julio del año pasado, cuando se aceleró el gasto electoral. También hubo una baja marcada en los subsidios energéticos. Con todo, el rojo primario devengado fue de "apenas" $46.188 millones, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Así, la reducción del negativo ocurrió justo después de la salida de Martín Guzmán. Y se espera que, segmentación y ajuste mediante, sea el principio de una tendencia que continúe hasta fin de año.

Cabe destacar que los datos publicados en forma mensual por la OPC difieren de los que muestra todos los meses la Secretaría de Hacienda, que son además los que toma en cuenta el Fondo a la hora de evaluar el cumplimiento de las metas fiscales del acuerdo. En el caso de la OPC se trata del devengado de la Administración Pública y en el de Hacienda del base caja del sector público no financiero. Sin embargo, mes a mes la tendencia de ambos datos tiende a pareceser y el devengado sirve como indicador del que va a publicar el Ejecutivo durante la tarde del 22 de agosto.

Con todo, el rojo primario devengado cayó en julio un 73,6% interanual en términos reales. Y también estuvo muy por debajo de los $619.900 millones de junio (en el base caja también fue un extraordinario negativo de $321.644 millones), mes en el que impactó la propia estacionalidad, ya que es cuando se pagan los aguinaldos a los empleados estatales y a los beneficiarios de las prestaciones sociales, incluidas las jubilaciones pero también los bonos de $18.000 para los informales.

Ahí, en julio se observó un doble impacto del freno en el gasto social y en los subsidios energéticos, que son las dos grandes cuentas que mostraron incrementos importantes durante los primeros meses del año, en lo último de la gestión Guzmán.

Según el devengado publicado por la OPC, las prestaciones sociales mostraron una contracción de 10,6% real interanual en el mes y los subsidios económicos una de 49,6% real interanual.

Lo que ocurrió en julio es lo que se espera para lo que queda del año. La proyección que hacen los analistas y el Gobierno es que el inflado rojo primario del primer semestre, que llegó con lo justo a cumplir la meta parcial del FMI, marcó un nivel anualizado del 3,2% de PBI. Eso implica la necesidad de recortar el virtual 0,7 punto sobrante para cumplir la meta de 2,5% del PBI acordada con el Fondo, equivalente a un déficit de $1,1 billón. Pero el gap crece a 0,9 punto si se toma como muestra el último año.

Desde la consultora Equilibra señalaron: “Para cumplir la meta este año se requiere un esfuerzo fiscal de 0,9 puntos del PBI. Dado que suponemos un deterioro en los ingresos, el gasto debería ajustar 1,6 puntos del PBI para cumplirla. La inflación haría parte del trabajo. Sólo por su aceleración en el segundo trimestre el gato en prestaciones sociales podría reducirse 0,6 puntos. Por los bonos se recortaría a 0,4 puntos. Podemos suponer que 4 millones de hogares dejarán de recibir subsidios y una pequeña proporción del consumo no los percibiría por el tope mensual. Eso permitiría recortar 0,2 puntos. Otra parte vendría por las transferencias a provincias y el gasto de capital, que podrían aportar un ahorro de 0,2 puntos. Un potencial recorte de 0,9 puntos, en total”.

Desde Ecolatina señalaron: “La segunda mitad del año estará signada necesariamente por una mayor austeridad fiscal. El Gasto Primario deberá pasar de crecer a reducirse en términos reales entre julio y diciembre respecto a 2021. las erogaciones también deberían sufrir un recorte real en su comparación semestral. Esto último se traduciría en un ajuste fiscal (intra-año) pocas veces visto: en los últimos 30 años únicamente en 2001 y en 2002 el Gasto Primario del segundo semestre fue inferior al del primer semestre en términos reales”.

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