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| 23/01/2022

Las superbacterias ya matan más que el SIDA, la malaria y algunos cánceres

La investigación ha sido publicada en la revista médica The Lancet y ha analizado datos de 204 países, es el estudio más completo a la fecha.

Las superbacterias ya matan más que el SIDA, la malaria y algunos cánceres

Las infecciones causadas por bacterias resistentes a antibióticos en todo el mundo matan a 1,2 millones de personas al año, más que el sida, la malaria y algunos tumores de vías respiratorias.
Además, este tipo de microbios también infectó a casi cinco millones de personas que murieron en hospitales por otras causas, según recogen los datos del estudio publicado sobre una pandemia que lleva años en marcha y que amenaza con convertirse en una pesadilla muchísimo mayor que el coronavirus.

Consideraciones

Los responsables del estudio internacional consideran que en menos de 30 años las superbacterias acabarán con la vida de 10 millones de personas cada año, es decir, tres veces más que lo estimado para la covid en 2020. La investigación ha sido publicada en la revista médica The Lancet y ha analizado datos de 204 países, el estudio más completo de este tipo hasta la fecha, según sus autores.

Datos en el mundo

En el año 2019 murieron 1.270.000 pacientes por patógenos resistentes a los medicamentos.
- Sur de Asia: 1.390.000.
- África subsahariana: 1.070.00 pacientes.
- Este y sudeste de Asia y Oceanía: 1.020.000.
- América Latina y el Caribe: 338.000.
- Europa central, Europa del Este, Asia Central, Norte de África y Oriente Medio cuentan con cifras indefinidas de muertes.
Lo más preocupante de estos datos es que apenas hay cura para estas infecciones letales. Solo existe una vacuna para uno de estos patógenos. En el resto de los casos, los médicos se ven a menudo impotentes, pues las bacterias se han vuelto inmunes a todos los antibióticos de primera línea, como la penicilina.
La causa de esta “enorme amenaza para la salud global”, como la califican los autores del megaestudio, es el uso indiscriminado y descuidado de antibióticos desde la segunda mitad del siglo pasado, tanto en la salud humana como en la ganadería para engordar el ganado.

Alerta mundial

“El mundo está hoy mucho más cerca de alcanzar las cifras de muertes previstas para dentro de 30 años de lo que se pensaba”, alerta Chris Murray, investigador de la Universidad de Washington (Estados Unidos) y coautor del informe.
Además, ha diferenciado entre las muertes atribuibles directamente a las infecciones de aquellas en las que estos microbios estaban relacionados con las defunciones, pero no se podía asegurar que fuesen los responsables. “Tenemos que actuar ya contra esta enorme amenaza”, ha mencionado Murray.
Estas infecciones por y con bacterias resistentes a antibióticos hubieran sido la tercera causa de muerte a nivel global en 2019, año analizado, solo por detrás de las enfermedades coronarias y los ictus, destaca el estudio publicado durante la semana pasada.

Los datos disponibles hasta ahora eran más fragmentarios e incompletos. Una de las grandes aportaciones de este trabajo es considerar tanto las muertes por infecciones resistentes como las personas que murieron con una infección de este tipo aunque esta no fuese la causa principal de la defunción. Los investigadores han analizado 23 patógenos diferentes y casi 90 combinaciones de infecciones y fármacos usados para tratarlas, sin éxto.

Niños

Los niños son los más afectados por esta pandemia: el 20% de los fallecidos tenían menos de cinco años, según el estudio, que no detalla las muertes en otros tramos de edad. Los niños de corta edad son más vulnerables a estas infecciones porque su sistema inmune aún no está entrenado y están en contacto con más patógenos debido a que pasan mucho tiempo en el suelo y se llevan a la boca muchos objetos. De hecho, Unicef calcula que hasta el 40% de todas las muertes en estas edades se deben a infecciones resistentes. De todos los microbios analizados, tan solo seis de ellos (E. coli, S. aureus, K. pneumoniae, S. pneumoniae, A. baumannii, and P. aeruginosa) son responsables de la mayor parte de las defunciones.

En el mundo

África Subsahariana y el sudeste asiático son las regiones con mas incidencia con más de 20 muertes por cada 100.000 habitantes.
En los países desarrollados de Europa y América estas infecciones matan a 13 personas de cada 100.000 de media.
La mortalidad causada por estos microbios podría ser mucho menor si existiese acceso a los medicamentos adecuados. El 70% de las muertes se debe a bacterias que solo son inmunes a los antibióticos de primera línea, como las fluoroquinolonas, pero no a otros más caros que se usan en casos de resistencia.

Según los expertos

El veterinario y microbiólogo Bruno González Zorn destaca la importancia de este estudio por su “fiabilidad” a la hora de mostrar las dimensiones reales de esta “pandemia silenciosa”. “Es muy difícil cuantificar las muertes reales por estas infecciones, no es tan claro como en la covid o la tuberculosis. Por eso los números de estudios anteriores bailaban bastante”, explica. “Hasta ahora se estimaban unas 700.000 muertes al año, pero no se tenían en cuenta tantos países como en este nuevo estudio, que sobre todo aporta claridad sobre lo que está pasando en los países en desarrollo”, resalta González.
Este investigador forma parte de un equipo científico al que la Organización Mundial de la Salud ha encargado seleccionar la lista de antibióticos esenciales para la salud humana y blindar su uso, lo que evitaría que las bacterias se vuelvan resistentes a ellos.
El experto señala un aspecto sangrante que expone el trabajo. En los países en desarrollo no hay acceso generalizado a los antibióticos de último recurso. Se trata de medicinas más caras y que solo se administran por vía intravenosa y en hospitales. Esto hace que mucha gente muera de infecciones que serían curables en Europa o América, por ejemplo.

¿Solo algunos países?

Este no es un problema solo para los países pobres, sino también para los ricos, explica el científico. “Debido a la falta de acceso hay un creciente mercado negro de antibióticos que no cumplen con los estándares de calidad y que no llegan a curar del todo las infecciones. Yo mismo los he visto a la venta en mercadillos de la India, por ejemplo. Al no ser totalmente efectivos permiten que las bacterias desarrollen nuevos genes de resistencia y estas variantes tarde o temprano acaban llegando a todo el mundo”, detalla.
En opinión de este biólogo la pandemia “se está acelerando”. “El covid ha empeorado la situación y lo hará aún más. La pandemia ha incrementado el número de ingresos hospitalarios que, sumados al mal uso de antibióticos en hospitales, sobre todo en América Latina y África, acaban generando más muertes por infecciones y más variantes resistentes”, destaca González Zorn.

Cartas en el asunto

Los autores del trabajo reclaman medidas urgentes para fomentar el buen uso de los antibióticos, mejorar la asepsia en los hospitales para evitar infecciones y financiar la búsqueda de nuevos antibióticos. Este último objetivo es mucho más complejo de lo que parece, pues no es interesante para la industria farmacéutica, explica Rafael Cantón, jefe de Microbiología del hospital Ramón y Cajal de Madrid, España.
“Las empresas no quieren hacer el gran desembolso que supone desarrollar un nuevo fármaco para que poco después de salir al mercado aparezcan nuevas resistencias y deje de ser eficaz”, explica. Cantón cita ejemplos como el de Achaogen, una empresa estadounidense que se lanzó al desarrollo de nuevos antibióticos y quebró.
Además, grandes multinacionales han abandonado sus proyectos en este campo. “Tenemos que buscar nuevas formas de financiar el desarrollo de antibióticos igual que hemos hecho con las vacunas de Covid-19”, opina Cantón.
En tanto González Zorn cree que este problema solo se puede solucionar con medidas globales que involucren a todos los actores: médicos, veterinarios, economistas de la salud, incluso sociólogos, para que consigan transmitir el mensaje de que no se deben recetar antibióticos indebidamente. “Un tercio de todos los antibióticos se recetan indebidamente. Hay que enseñar a los prescriptores y educar a la población”, resalta.
Las dimensiones de esta pandemia son inversamente proporcionales al dinero que se gasta en combatirla, la cantidad de muertes estimada es muy superior a la que causa el HIV, que atrae unos 50.000 millones de euros en investigación cada año. Probablemente, los fondos dedicados a combatir la resistencia son mucho más bajos”, mencionan.

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