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#Opinión

| 26/04/2021

Depredación

La pesca ilegal no sólo es una amenaza económica; sino que representa un ataque a la soberanía nacional y como tal debería ser abordada con toda seriedad.

Depredación

Debemos abrir los ojos a las imágenes de miles de barcos que, tal ciudad flotante iluminando las noches de la milla 201 del Mar Argentino, realizan actividades pesqueras ilegales sin ningún tipo de control ni fiscalización. Esta flota se parece a una aspiradora gigante que limpia con toda vida marina a su paso dejando solo un desierto estéril de agua salada.

Esta es la postal más común con que se encuentran los barcos argentinos que salen todos los días a realizar su faena de llevar tanto comida a los ciudadanos del país como de exportar los productos del país generando divisas para el desarrollo nacional. Estas situaciones son visualizadas diariamente por los pocos y vetustos aviones de observación de la Armada Argentina que muestran imágenes que encandilan la vista y nos hacen pensar en la magnitud de la devastación que ocurre en el mar austral.

Mientras en el pasado los países dominantes empleaban buques bucaneros con licencia de corsarios para saquear los recursos naturales que transportaban sus contrincantes, hoy parece ser que el método ha cambiado. Ya no hay asaltos a sangre y fuego que serían condenados y llevarían a los países a armarse protegiendo sus embarcaciones. Parece ser que el método civilizado de realizar estas prácticas extractivas es el de utilizar flotas de pesca licenciadas para explotación marina.

Lentamente los países están tomando conciencia del daño que estas actividades producen, lo que indefectiblemente llevará al aumento de las tensiones geo-políticas internacionales o en su defecto los países deberán aceptar pasivamente el deterioro y aniquilación de sus recursos naturales; llegándose a situaciones como las que se viven en países como Túnez en el Mediterráneo donde ya prácticamente no existe vida marina para alimentar a la población nacional donde los pescadores ya no tienen incentivos de salir al mar debido a que nada encuentran en sus aguas y deciden alquilar o vender sus barcos para ser usados como parte de las flotas que trafican inmigrantes ilegales a Europa, llegando a pensar ellos mismos en emigrar debido a que el mar se parece a un desierto.

Si bien los países europeos también participan de estas actividades de piratería marítima debido al agotamiento de sus recursos, la flota china es la de mayor cuantía y presencia en nuestras aguas y esto es así, según lo que explica la profesora T. Mallory de la Universidad de Washington: ¨los líderes de China ven las flotas de pesca de altura (aquellos que pueden permanecer en altamar varios meses) como una forma de proyectar presencia a lo largo del mundo con el objetivo de participar e influenciar en los resultados de los acuerdos internacionales sobre la explotación de los recursos marinos¨.

Según el Instituto Gatestone de Política Internacional, China posee la flota de pesca más grande del mundo con aproximadamente 17.000 buques factoría y de altura que puede realizar sus actividades debido a los subsidios gubernamentales otorgados mayoritariamente para pagar los costos de combustible.

Mientras en Argentina no somos conscientes del daño ecológico y económico que las actividades pesqueras de flotas como esta significan, en un informe publicado por lran en Julio del 2020 que nos puede servir de ejemplo y de aprendizaje se describe que “en los últimos años la actividad pesquera ilegal de esta flota contribuyó en la disminución de hasta dos tercios de las reservas pesqueras de su país ocasionando la casi destrucción total del ecosistema marítimo”, agregando que “estas actividades ilegales han afectado negativamente los negocios de los pescadores iraníes comprometiendo la subsistencia del sector”.

Asimismo, según analistas militares de la Universidad de Yale estas flotas muchas veces también enmascaran actividades de personal paramilitar que son confundidas con acciones privadas ya que se disfrazan de comerciales cuando lo que en realidad buscan es la dominación territorial, especialmente desplazando a los pescadores locales o a los gobiernos mismos con los que tienen reclamos de soberanía sobre las aguas donde realizan sus actividades.

Recordemos en el caso argentino los reclamos territoriales que se tienen por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias y del Atlántico Sur y en última instancia con la Antártida misma.

Argentina siempre fue un país oceánico con una potente armada de guerra que protegía sus costas e intereses marítimos y parte de sus grandes epopeyas históricas siempre estuvieron ligadas al mar.

Permitir la pesca ilegal y depredatoria sin tomar medidas legales y de acciones concretas para impedirla es un grave error de visión de política estratégica que no solo se pagará en el futuro cercano económicamente;, sino que afectará tanto los derechos y reclamaciones territoriales incluyendo los de la plataforma submarina en un futuro más cercano del que imaginamos ya que seguramente todos estos asuntos serán tratados en las cumbres mundiales sobre el cambio climático y la equidad promovida por el Foro de Davos y las Naciones Unidas en las agendas hojas de ruta para el año 2030 y 2050.

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