#AdiósVerano

| 20/03/2019

Ha llegado el viento juguetón que mueve todas las hojas de los árboles, el otoño

Las plantas sufren muchos cambios de temperaturas y humedad, estas son dos de las condiciones que más afectan los jardines

Ha llegado el viento juguetón que mueve todas las hojas de los árboles, el otoño

Ha llegado el viento travieso y juguetón, ese que mueve a todas las hojas hasta desprenderlas de sus árboles, el otoño.

Esta estación tiene una duración promedio de 83 días cortos, 14 horas y 24 minutos, aunque se debe tener  en cuenta que con el calentamiento global ninguna estás épocas es exacta.

En éste período, las hojas verdes de los árboles se vuelven amarillentas y marrones, se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza. La temperatura son más fresca.

Las plantas sufren muchos cambios de temperaturas y humedad, estas son dos de las condiciones que más afectan los jardines.

Debido a los cambios radicales de temperaturas y humedad el trabajo en los huertos debe ser meticuloso y cuidadoso.

¿Qué pasa con las hojas de los árboles?

A medida que vamos dejando el verano atrás, las horas de luz son cada vez menos. Esto impacta directamente en todas las plantas y en el proceso de fotosíntesis, ya que su principal fuente de energía es el Sol. Mientras nos acercamos al invierno, muchas especies van reduciendo la producción de clorofila, pigmento verde que es clave en la fotosíntesis. La razón de esto es simplemente para no gastar energía que será indispensable para sobrevivir a los meses más fríos del año. Con la clorofila almacenada, la fotosíntesis sigue ocurriendo durante los días soleados.

Con la disminución de la clorofila aparecen otros pigmentos que estaban escondidos: los carotenoides (encargados de los colores marrón, naranja y amarillo) y antocianinas (que otorgan los tonos rojizos y violáceos).

Durante el otoño, los nutrientes y el agua, que antes se destinaban a las hojas, cambian de dirección hacia los troncos, donde se almacena. Al recibir menos alimentos, las hojas se van secando hasta terminar desprendiéndose de los árboles.

A pesar de que los colores cambian cada otoño, las tonalidades que toman los árboles varían de año a año gracias a las condiciones meteorológicas. La lluvia y la humedad del suelo, por ejemplo, pueden provocar hojas de colores mucho más intensos.

¿Por qué bajan las temperaturas?

Al igual que el resto de las estaciones, el otoño está regido por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, fenómeno que se conoce como traslación. Y hoy, a las 18:58, se dará inicio a la segunda estación del año luego de que ocurra el equinoccio, momento en el que los rayos provenientes del Sol inciden de manera perpendicular sobre la línea del Ecuador. Durante este miércoles, la cantidad de horas de día y noche será aproximadamente la misma.

A partir del 20 de marzo, los días comienzan a ser notablemente más cortos en el Hemisferio Sur debido a la posición de la Tierra con respecto al Sol y a la inclinación propia de nuestro planeta. Menos horas de luz implican una menor cantidad de radiación de onda corta solar que llega a la superficie terrestre. Como la Tierra sigue emitiendo radiación por igual todo el año, en algún momento el balance energético se vuelve negativo y nuestro planeta, en esa región, comienza a enfriarse. Esto se traduce en una disminución en las temperaturas, principalmente durante las noches de otoño.

¿Qué sucede con las tormentas en otoño?

Durante el verano, el centro y norte de Argentina suele verse afectado por frecuentes tormentas de diferente intensidad y duración. Esto se debe a que, de diciembre a marzo, los anticiclones semipermanentes (zonas de alta presión) se ubican de tal forma que favorecen el ingreso de aire cálido y húmedo desde el norte del país. Cada tanto, esa masa de aire cálido interactúa con otras masas de aire frío, y el contraste de temperaturas puede desarrollar tormentas en la región.

A medida que nos acercamos al invierno, los anticiclones se alejan del continente y se desplazan levemente hacia el sur. Gracias a esto, no se ve favorecido el ingreso de aire cálido al centro de Argentina y, en consecuencia, el desarrollo de tormentas es menor.

Por otro lado, el desplazamiento de los anticiclones permite que los frentes fríos pasen con mayor facilidad por la región Patagónica. Es por eso que los meses más fríos del año suelen presentar mayores precipitaciones en esa región, ya sea lluvia o nieve.

La magia de la noche polar

El otoño trae cambios en todo el territorio argentino, incluso en la Antártida. A partir de marzo, los días comienzan a ser cada vez más cortos en todo el país. En las bases argentinas antárticas, por su ubicación, tiene lugar la noche polar, es decir, aquella que se prolonga por más de 24 horas. Este acontecimiento, que ocurre entre el comienzo del otoño y el fin del invierno (dependiendo de la latitud), permite la observación de otro que es mucho más llamativo para todo el mundo: las auroras australes.

Este fenómeno, que se da frecuentemente durante los meses más fríos del año, depende de la cantidad de partículas solares que chocan contra la magnetósfera terrestre, que es una “esfera” que rodea a nuestro planeta. Al producirse este encuentro, las radiaciones que conforman el viento solar se desplazan por la magnetósfera y se van acumulando en distintas zonas del polo con noche polar. Esta energía almacenada luego es disparada en forma de radiación electromagnética sobre la ionósfera (parte de la atmósfera ionizada), generando las auroras.

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