La ciudad de Frías vive horas de fuerte malestar e indignación tras la suspensión del esperado clásico entre Atlético y Tráfico, uno de los encuentros más convocantes y pasionales del fútbol local. La decisión, que dejó sin espectáculo a cientos de hinchas, desató un cruce de acusaciones y un profundo debate sobre el estado actual de la Liga Friense.
Desde el Club Instituto Tráfico emitieron un comunicado en el que aclararon que la responsabilidad de la suspensión no recae ni en el presidente de la institución, Adrián Ibáñez, ni en la propia liga, sino en la conducta inapropiada de algunos jugadores que, según afirman, “lejos de honrar el deporte, decidieron protagonizar incidentes y actitudes violentas, queriéndose hacer los ‘guapos’ y demostrando lo peor de una persona dentro de una cancha”.
En el texto, el club lamentó que el comportamiento de unos pocos empañara el espíritu del fútbol y privara a toda la ciudad de un evento que “une a la gente y da vida a nuestro deporte”. Asimismo, se subrayó que el fútbol debe ser “pasión, pero también respeto y compromiso”, y se llamó a los jugadores a comprender que su ejemplo vale más que cualquier resultado.
Sin embargo, la polémica no terminó allí. Otra publicación, también atribuida a integrantes de Tráfico, puso en duda los verdaderos motivos de la suspensión, calificando la medida como una decisión “extraña” y supuestamente impulsada desde fuera de la ciudad. Según este mensaje, la orden de apartar a Tráfico habría llegado desde Santiago del Estero, debido a que la liga local se encuentra intervenida.
“Creo que hubo casos más resonantes, con heridos y roturas de alambrados, y no fueron sancionados”, señala el texto, en el que también se lamenta que se pierda la oportunidad de disputar un clásico “incomparable” por su colorido, la presencia de ambas hinchadas y su repercusión incluso en medios provinciales.
Los autores de la publicación instaron al presidente Ibáñez a presentar una nota formal repudiando la medida y cuestionaron duramente a quienes estuvieron a cargo de la Liga Friense durante la intervención, a quienes acusaron de ser “inútiles que jamás pudieron sostener esa entidad”.
La suspensión de este clásico, que es considerado uno de los más intensos y tradicionales de la región, no solo dejó un vacío en la agenda deportiva de Frías, sino que también puso en evidencia las tensiones internas y la falta de estabilidad institucional que atraviesa el fútbol local.