Para Walter Carabajal, el escenario nunca fue un lugar extraño, pero hoy se siente distinto. Tras más de tres décadas siendo una pieza fundamental de Los Carabajal, y habiendo dejado huella en proyectos de culto como Brillo (junto a Raly Barrionuevo y Marcelo Perea) o junto a la genialidad de Peteco, Walter atraviesa un renacimiento. “Me siento renovado, con nuevas energías y muchas ganas de mostrar mi música”, confiesa con la serenidad de quien ya no tiene que demostrar nada, pero tiene todo por decir.
Un nuevo camino
El paso al frente no es sencillo, incluso para un apellido que es sinónimo de chacarera. Walter reconoce que la soledad del solista trae consigo “dudas, miedos e incógnitas”. Sin embargo, lo encuentra en un momento óptimo. Su transición no es un capricho, sino la necesidad orgánica de que todas las vivencias acumuladas —desde las giras interminables hasta las madrugadas de composición— encuentren un cauce propio.
Ese cauce tiene hoy un nombre: “Lágrimas de amor". La gestación de este single en el estudio Sueño Nativo, en Anizacate, fue mucho más que una sesión de grabación. Junto a Lucio Rojas, Walter no solo registró una chacarera; recuperó memorias de cuando ambos compartían formación en Los Carabajal. “Fue una tarde hermosa de recordar emociones”, dice Walter, quien busca con esta versión que la nueva generación descubra y baile un clásico que, para él, tiene una esencia viva.
Composición y futuro
El proyecto solista de Walter no es un ejercicio de nostalgia. Aunque planea seguir reversionando temas que marcaron su historia, su presente está anclado en la creación constante. Trabajando codo a codo con músicos como Facundo y Franco Gorosito, el artista se encuentra “pechando” nuevas ideas que verán la luz en muy pocos días. “Siempre hay cosas para aportar al género”, afirma, dejando claro que su legado no es una carga, sino un trampolín para seguir enriqueciendo el cancionero popular.
“Mercedes Sosa es la bandera que nos une”
Dentro de la entrevista, Walter Carabajal no eludió la polémica generada por las recientes declaraciones despectivas hacia la figura de Mercedes Sosa. Con un tono firme y cargado de respeto, el músico santiagueño marcó una posición ética que resuena en todo el ámbito cultural.
“Una falta de respeto total”, sentenció Walter al referirse a los dichos que intentaron empañar la figura de la tucumana por su ideología política. Para Carabajal, el arte de Mercedes trasciende cualquier bandera partidaria: “Ella defendió los colores de Argentina en todo el mundo, y eso es lo que tenemos que valorar y rescatar siempre”.
Walter comparó la magnitud de “La Negra” con la de Horacio Guarany, ubicándola como una referente inalcanzable de nuestra identidad. A pesar de no haber tenido el privilegio de conocerla en la intimidad de su casa —donde todos la describen como una “madraza humilde” —, Walter sostiene que su legado es intocable. “Nadie tiene el derecho de atribuirse la potestad de hablar sobre un artista de su talla”, concluyó, reafirmando que Mercedes sigue siendo, hoy más que nunca, la voz que representa a todo un pueblo por encima de cualquier grieta.
El horizonte de Walter: Un mensaje de aliento y un nuevo comienzo
Walter Carabajal, tras décadas de compartir el escenario en exitosas formaciones, hoy se para frente a su propio espejo y abraza la vulnerabilidad del solista. El lanzamiento de “Lágrimas de amor”, junto a Lucio Rojas en Anizacate, es el primer paso de un sendero que el músico santiagueño recorre con la madurez de su estirpe y la frescura de una nueva energía.
Sobre el cierre de la entrevista, Walter dejó una reflexión que funciona tanto para los jóvenes que se inician como para su propio presente: “Avanzar, avanzar por más que el miedo o las dudas estén presentes. Las cosas se corrigen en el camino. Nunca es tarde para cumplir los sueños”. Con estas palabras, el artista reafirma que su legado no es una meta alcanzada, sino un cimiento vivo para seguir creando y dejar su propia huella en el cancionero popular.