Un 7 de febrero de 2020, la escena musical santiagueña recibía a un nuevo integrante que, con el tiempo, se convertiría en sinónimo de fiesta y sentimiento: Banda Frank. Hoy, al cumplirse seis años de aquel inicio, la formación integrada por Simón Salvatierra, José Rodríguez, Matías Rodríguez, Maxi Monge y Rodrigo González se consolida como una de las propuestas más sólidas del género. Pero para ellos, la banda es más que quienes suben al escenario; es un proyecto custodiado por la memoria de sus “ángeles”, Franco y César, quienes guían cada acorde desde la eternidad.
Nacidos bajo la influencia ineludible de la cumbia clásica —aquella de los años dorados de Antonio Ríos y Grupo Sombras—, Banda Frank ha sabido leer el pulso de los tiempos. “Nos adaptamos a los cambios porque somos versátiles, pero nuestra raíz es esa cumbia que nos apasiona”, confiesan. Esa capacidad de evolución sin perder la identidad, les ha permitido mantenerse vigentes en una industria cada vez más vertiginosa, transformando la demanda del público en una oportunidad para demostrar su talento.
Un puente hacia la felicidad y el sueño nacional
Para los integrantes de la banda, la música funciona como una medicina para el alma. En un mundo marcado por la vorágine y los problemas cotidianos, el escenario es el lugar donde el drama se disuelve. “Sentimos felicidad. La pasión por la música es lo que nos motiva a continuar”, aseguran. Ese sentimiento es el que hoy los impulsa a ir por más: para este 2026, el objetivo principal es llevar el sonido de Santiago del Estero a otras provincias, buscando que su música resuene en cada rincón del país.
Es fundamental resaltar el valor de estos artistas del interior provincial como pilares de la salud pública emocional. La música es contención y alegría para el pueblo, y Banda Frank lo entiende a la perfección. Con el sueño latente de compartir una grabación con el icónico Daniel Agostini, el grupo continúa trabajando con la humildad de los grandes. El anhelo es simple pero ambicioso: que sus canciones se escuchen en todos lados. Con seis años de trayectoria y el corazón puesto en cada show, Banda Frank demuestra que, cuando hay pasión y respeto por la raíz, el camino hacia el éxito no tiene límites.
Vale señalar que, además del talento y el estilo propio que se comprueba en cada una de sus actuaciones, la banda tiene un enorme compromiso con el proyecto que llevan adelante. En ese sentido es que se encuentran trabajando constantemente en nuevos temas y diferentes propuestas que permitan que su crecimiento sea mucho mayor. Para este año se planean diferentes actividades e iniciativas, que incluyen, presentaciones, grabaciones y colaboraciones con otros artistas.