Hay un hilo invisible que une la Ruta 64, cerca de El Porvenir, con los grandes escenarios de Wuppertal, Berlín o Viena. Ese hilo lo maneja con maestría Luis Pereyra, el santiagueño que hace más de 20 años decidió que Europa no solo debía aplaudir el tango, sino también rendirse ante el latido del bombo y la esencia de la chacarera.
En comunicación directa con Nuevo Diario, Pereyra comparte la adrenalina de una gira que parece no tener fin. “El éxito de ‘VIDA’ Siga el Baile es un hecho que ayuda muchísimo a la cultura popular dancística argentina; lo hacemos lo más puro posible”, afirma con la seguridad de quien conoce el oficio desde la raíz.
El sello de la autenticidad
Para Luis, el desafío no fue solo bailar, sino derribar prejuicios. En un mercado donde a veces se confunde lo nacional con el “show de exportación” cargado de efectos, él y su esposa, Nicole Nau, apostaron por la verdad.
“Muchos creen que todo es boleadora, bombo, fantasía y gritos. Nosotros conjugamos la esencia y logramos un éxito impresionante. Impusimos definitivamente la chacarera en Europa”, relata Pereyra.
Esa autenticidad se traduce en llevar bombos de Florian González y Mario Paz, cajas santiagueñas y un repertorio que incluye gatos, vidalas y malambos, permitiendo que las “hermanas” del tango florezcan en teatros donde antes eran desconocidas.
Santiago, el refugio en la memoria
A pesar de llevar décadas girando por países como Japón, China, Holanda o Suiza, el desarraigo no ha podido con su identidad. Luis recuerda con precisión sus inicios en 1975, su paso por el Ballet Salta y, sobre todo, la influencia de Carlos Saavedra, a quien define como su referente absoluto de “santiaguinidad”.
“Santiago está siempre presente. Como decían los Hermanos Ábalos: igualito a mi Santiago, casas más, casas menos", dice entre risas, recordando las funciones en el Teatro 25 de Mayo y ese vínculo inquebrantable con su pago, del cual se siente orgulloso embajador.
Lo que viene: Destino 2027
La maquinaria de la compañía no se detiene. Con 10 artistas argentinos en escena —incluidos músicos y bailarines que se desdoblan para cubrir cada matiz del espectáculo—, la producción ya trabaja en la gira para 2027, con fechas confirmadas en Alemania y Austria, y proyectos para regresar al Lejano Oriente.
Luis Pereyra no solo baila; él narra la historia de su tierra con los pies. Y aunque hoy el frío de Alemania lo cobije, su corazón sigue latiendo al ritmo de una chacarera silbada bajo el sol de la Ruta 64.