Mickey Rourke, una de las grandes figuras del cine de los años ochenta, fue desalojado de su residencia en Nueva York tras acumular una deuda de casi 60.000 dólares en concepto de alquileres atrasados. El actor, de 71 años, quedó sin hogar luego de meses de enfrentamientos con los nuevos propietarios, quienes negaron cualquier tipo de negociación.
Su trayectoria estuvo marcada por altibajos constantes. Protagonizó clásicos como Nueve Semanas y Media, El Luchador —que le valió una nominación al Oscar— y Sin City, pero también eligió proyectos fallidos y tomó decisiones que alejaron a productores y directores. Rechazó películas que luego se convirtieron en éxitos, como Pelotón, Pulp Fiction y Tombstone, priorizando otros papeles de menor impacto.
A los problemas profesionales se sumaron conflictos personales y una vida caótica. Intentó incursionar en el boxeo, protagonizó escándalos públicos y se casó tres veces, con relaciones mediáticas y tormentosas. Su rostro también sufrió transformaciones extremas debido a cirugías estéticas y lesiones de boxeo, que lo hicieron prácticamente irreconocible.
En los últimos años, Rourke apareció en reality shows y producciones menores, pero ya no consiguió recuperar la relevancia de su pasado. La reciente colecta pública iniciada para ayudarlo a pagar el alquiler fue rechazada por él, quien se mostró incómodo con la idea de recibir caridad.
Actualmente, el paradero del actor es incierto. Tras el desalojo, fue visto mudando sus pertenencias y se especula que podría estar viviendo en un hotel o en casa de un amigo.
Mickey Rourke nació en 1952 en Nueva York y desde joven demostró ambición y carácter rebelde. Su carrera cinematográfica comenzó lentamente, pero alcanzó la fama con interpretaciones que combinaban rudeza y sensibilidad, consolidándolo como uno de los sex symbol de su generación. Sin embargo, la combinación de decisiones profesionales cuestionables, vida personal turbulenta y problemas económicos lo llevó a un presente marcado por la precariedad.
A pesar de todo, su legado actoral permanece: películas como Diner, Barfly, Homeboy, El Luchador o Nueve Semanas y Media siguen siendo recordadas por la fuerza de su presencia en pantalla y por esa capacidad, como dijo Bob Dylan, de “romperte el corazón con una mirada”.