El mundo del espectáculo amaneció conmocionado tras la muerte de Robert Carradine, reconocido por sus papeles en la serie Lizzie McGuire y la película La venganza de los nerds. El actor falleció el lunes en Los Ángeles a los 71 años.
La noticia fue confirmada por su familia a través de un comunicado. Su hija, Ever Carradine, informó que murió por suicidio y reveló que el actor luchaba desde hacía casi dos décadas contra el trastorno bipolar.
“Estamos desconsolados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos reconocer la valiente lucha de Bobby”, expresó la familia, que también pidió visibilizar el estigma que rodea a las enfermedades mentales.
Miembro de una histórica dinastía de actores, Carradine debutó en el cine en 1972 con “Los cowboys”. Su medio hermano, David Carradine, figura central de la serie Kung Fu, lo impulsó a audicionar en sus primeros pasos en la industria.
Aunque nunca alcanzó el estatus de superestrella, construyó una carrera sólida durante más de cinco décadas. Participó en producciones destacadas como “Regreso sin gloria”, ganadora de tres premios Oscar, y consolidó su lugar en la cultura pop con su inolvidable personaje de Lewis Skolnick en La venganza de los nerds, comedia de culto de 1984 que marcó a toda una generación.
En televisión, conquistó al público juvenil como el padre comprensivo —y algo despistado— de Lizzie en la exitosa serie de Disney.
Su muerte reabre el debate sobre la salud mental en la industria del entretenimiento y deja un vacío en una familia que marcó la historia de Hollywood.