La edición "Generación Dorada" de Gran Hermano no deja de sacudir el tablero del espectáculo nacional. Tras el polémico reingreso de Andrea del Boca, la producción de Telefe apuntó los cañones hacia otra figura icónica para dinamitar la convivencia: Graciela Alfano. Sin embargo, el desembarco de la "Diva" no será nada barato, ya que trascendió una exigencia económica que dejó a todos sin palabras.
Fue el periodista Ángel de Brito quien reveló desde su programa de streaming Bondi los detalles de la millonaria negociación. Según el conductor, Alfano pidió la impactante suma de 75.000 dólares por mes para convertirse en jugadora oficial. La cifra cobra una dimensión mayor al compararla con el contrato de Del Boca, quien percibe 25.000 dólares mensuales por su participación.
La propia Graciela confirmó que las negociaciones están en marcha y no ocultó sus ganas de entrar al juego para generar "show" y confrontar directamente con Andrea. "Ya se sabe cómo soy; yo entro a un lugar y nadie se queda quieto", disparó la exvedette en recientes declaraciones televisivas.
Alfano, fiel a su estilo desafiante, marcó la diferencia con sus futuros compañeros: "A diferencia de Andrea, que está acostumbrada a seguir un libreto, yo soy una gran improvisadora. Tengo un hardware de 73 años, pero una actualización del día de ayer". La diva dejó en claro que su alto cachet no es solo por su nombre, sino por el contenido explosivo que promete generar en el minuto a minuto del reality.
Estrategia y rating
Desde la producción ven en Graciela el "arma letal" para mantener los niveles de audiencia, especialmente por la histórica rivalidad artística que mantiene con Del Boca desde los años 80. "El sueño de ella es entrar y hacer pedazos a Andrea", aseguró De Brito, anticipando que si la negociación llega a buen puerto, la convivencia en la casa se transformará en una verdadera guerra de estrellas.
Por ahora, la pelota está del lado de Telefe. Mientras algunos panelistas especulan con que la estadía de Alfano sería corta —de apenas un mes— para justificar el gasto, la realidad es que el público ya se saborea con lo que podría ser el cruce televisivo del año.