El divorcio entre Mauro Icardi y Wanda Nara volvió a estancarse. La nueva audiencia celebrada en Italia concluyó sin acuerdo y dejó en evidencia que el conflicto judicial está lejos de resolverse.
La información fue revelada en el programa DDM, donde Mariana Fabbiani anticipó que el panorama era crítico: “Ayer se llevó a cabo una nueva audiencia por el divorcio y está todo mal”. En la instancia, ambas partes detallaron ante la jueza su patrimonio e ingresos, pero las posiciones volvieron a chocar.
Según explicó Guido Zaffora, el punto más álgido fue el económico. La magistrada italiana le habría solicitado al futbolista el pago de 2 millones de euros por haber iniciado el trámite de divorcio. Mientras la defensa de Icardi rechazó el planteo, los abogados de Nara respaldaron la exigencia.
El delantero también intentó avanzar con una división total de bienes bajo un esquema 50/50. “Él quiere ser socio de todo”, detallaron en el ciclo. Sin embargo, la jueza desestimó esa alternativa y dejó en claro que la empresaria no está obligada a aceptar ese esquema.
En paralelo, comenzó a instalarse la estrategia del adulterio como posible argumento de la defensa del jugador. Trascendió que buscaría probar una infidelidad para evitar la compensación económica. Según se deslizó en el programa, pagar esa suma implicaría reconocer que no hubo una causal atribuible a Wanda para la ruptura.
Desde el entorno de la empresaria aseguran que ella no está dispuesta a ceder y que el desenlace se definirá en los tribunales. Incluso sostienen que el futbolista no quiere soltar el vínculo legal y que su intención sería continuar casado.
La jueza convocó a una nueva audiencia para el 25 de marzo, fecha que podría marcar un punto de inflexión. Si no hay acuerdo, advirtieron, podría fijarse una cuota que complique seriamente la situación financiera de Icardi. El conflicto, por ahora, suma tensión y millones en juego.