La cantante Britney Spears volvió a quedar en el centro de la escena tras abandonar el centro de rehabilitación en el que se encontraba internada de manera voluntaria, a pocos días de enfrentar una audiencia judicial por conducir bajo los efectos de alcohol y drogas.
Según informó la revista People, la artista de 44 años había decidido iniciar el tratamiento luego de su arresto el pasado 4 de marzo en Ventura, donde fue detenida por manejar de forma errática y bajo sospecha de consumo de sustancias.
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De acuerdo a su entorno, la decisión de internarse fue tomada por cuenta propia y con el apoyo de sus seres cercanos, en especial de sus hijos, quienes la alentaron a buscar ayuda.
La salida del centro se produce días antes de la audiencia prevista para el 4 de mayo. Sin embargo, Spears no está obligada a presentarse personalmente, ya que enfrenta un cargo menor.
Además, fue formalmente acusada el 30 de abril y, dado que no registra antecedentes graves, no hubo heridos y su nivel de alcohol en sangre habría sido bajo, podría acceder a un acuerdo judicial para reducir la pena.
Este tipo de resolución, conocida como “wet reckless”, suele implicar libertad condicional, cursos de educación vial y multas, evitando en muchos casos una condena de prisión, especialmente cuando el acusado demuestra voluntad de tratamiento.
Desde su círculo cercano aseguraron que la cantante está comprometida a cumplir con la ley y a generar cambios positivos en su vida, tras un episodio que volvió a generar preocupación entre sus seguidores.
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