Después de más de una década ocupando un lugar protagónico en la televisión argentina, Donato de Santis decidió ponerle un punto final a una etapa que marcó su vida y la de millones de televidentes. El reconocido chef anunció su salida de MasterChef Argentina y, con palabras cargadas de emoción y reflexión, explicó los motivos detrás de una decisión que sacudió al mundo del espectáculo.
Figura central del jurado junto a Germán Martitegui y Damián Betular, eligió un momento tan simbólico como decisivo para comunicarlo: en pleno aire, durante la emisión del miércoles 18 de marzo, a instantes de que se conociera al ganador del certamen. Fue allí donde, con la serenidad que lo caracteriza, abrió su corazón ante el público. “La televisión siempre ha sido muy generosa conmigo. Una vez más me permitió ese lugar para expresarme”, expresó, visiblemente conmovido.
Por estos días, y tras la grabación del final del reality, el chef viajó a Italia para conectar con sus orígenes, como lo hace seguido, y desde allí realizó una entrevista exclusiva con Teleshow, donde habló de este presente signado por los cambios.
Lejos de dramatismos, pero con una honestidad que atraviesa océanos, profundizó en el porqué de su decisión: “Soy una persona grande, tengo familia, me quiero dedicar a eso. Personalmente considero haber cumplido un ciclo muy agradecidamente. Pero sentí que era necesario hacer eso también, porque es lo correcto. A ver, yo en la vida siempre traté de ganarme un lugar. Y estar en un lugar así tanto tiempo... ¿cuánta gente quisiera estar acá? Así que es un buen momento de dejar ese espacio libre para cualquier otro talento, y como para evitar que sea un monopolio. Me sentía como muy egoísta en el continuar“.
Así las cosas, no se trató de un adiós abrupto ni de un cierre definitivo. Por el contrario, el chef dejó en claro que su salida también responde a una mirada generosa hacia el futuro. Cabe recordar que en su momento, el jurado estaba integrado por el propio Donato, Germán Martitegui y Christophe Krywonis, y luego de que este último diera un paso al costado se produjo el ingreso de un por entonces no tan popular Damián Betular.
Y trazando un paralelismo con este pressente, el chef italiano destacó que “ojalá suceda algún otro fenómeno con el cual el público se pueda encariñar, porque siempre el público, para nosotros que hacemos televisión, es nuestro barómetro, es nuestro norte. Entonces, cuando podemos lograr las expectativas y que alguien se identifique o que sea un portabandera para varios o muchos, es misión cumplida. Yo considero que sería genial, a mí me gustan estas cosas de refrescar”. Así, De Santis no solo se despidió de su rol, sino que abrió la puerta a nuevas voces y nuevas historias dentro del universo gastronómico televisivo.
Respecto de la relación que quedó con el resto del jurado no dudó en destacar que “nos amamos. Somos, más allá de MasterChef, un lindo trío de amigos, de colegas, de compañeros, de soporte recíproco de la vida. En MasterChef somos realmente los mosqueteros, porque el cuarto mosquetero es Wanda. Por lo que duró, para mí es una experiencia linda, profunda, alegre, con tristezas en el medio, o sea, con muchas emociones de cualquier índole”.
Enfocado en lo que fue la final del ciclo culinario, dejó en claro que fueron varios los que se destacaron y que los errores mínimos dejan fuera de competencia: “Quedó afuera gente como Cachete, como Anderson, como el Turco o Maxi López... todos potenciales finalistas que a la hora de ser juzgados tenemos que ser objetivos. O sea, si un plato no, y hay otro que es mejor, es mejor. No avanza el que parece que va a merecer ir a la final. Avanza el que merece en ese momento por tener el mejor plato”.