Con palabras que mezclan ironía, orgullo familiar y una cuota de romanticismo, un hombre sorprendió a su entorno al anunciar que abandona oficialmente su etapa de bandido y mujeriego, dejando su “título” colgado y vacante para las nuevas generaciones del apellido Vargas.
En su mensaje, expresó su deseo de que alguno de sus sobrinos tome la posta y “haga honor al apellido”, mientras él decide dar un paso al costado de la vida nocturna y los excesos. La razón del cambio es clara y contundente: el amor.
Según relató, conoció a una persona muy especial que está transformando su forma de ver la vida y lo impulsa a asumir un rol más responsable. “Me despido de la joda”, afirmó, dejando en claro que inicia una nueva etapa como hombre de una sola mujer.
El anuncio, celebrado entre bromas y felicitaciones, marca el cierre de una era personal y el comienzo de un capítulo distinto, donde el compromiso y los sentimientos pasan a ocupar el primer lugar.