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Especiales Sociedad

Los chicos ya no juegan en la calle y los especialistas explican qué estamos perdiendo

La imagen de grupos de niños jugando hasta el anochecer es cada vez menos frecuente. Pantallas, inseguridad y nuevos hábitos modificaron una costumbre que marcó generaciones.

Hubo una época en la que las veredas eran puntos de encuentro, las plazas se llenaban de risas y los niños pasaban horas jugando al aire libre. La frase "volvé cuando se prendan las luces" formaba parte de la rutina de muchas familias. Hoy, esa imagen parece cada vez más lejana.

Aunque todavía existen excepciones, la presencia de grupos de chicos jugando en la calle disminuyó notablemente en comparación con décadas anteriores. En su lugar aparecieron nuevos hábitos marcados por las pantallas, las redes sociales, los videojuegos y otras formas de entretenimiento dentro del hogar.

Para los especialistas, el cambio responde a múltiples factores. Uno de ellos es la creciente preocupación de los padres por la seguridad. Muchas familias prefieren que los niños permanezcan dentro de casa o en espacios controlados antes que pasar varias horas en la vía pública.

A eso se suma una realidad diferente a la de generaciones anteriores. Las agendas suelen estar más cargadas de actividades extracurriculares, mientras que el uso de celulares, tablets y computadoras ocupa buena parte del tiempo libre de niños y adolescentes.

Sin embargo, los expertos advierten que el juego al aire libre aporta beneficios difíciles de reemplazar. Además de favorecer la actividad física, permite desarrollar habilidades sociales, aprender a resolver conflictos, fortalecer la creatividad y construir vínculos con otros chicos del barrio.

"Cuando los niños juegan libremente, aprenden a negociar reglas, a trabajar en equipo y a enfrentar pequeños desafíos cotidianos. Son experiencias que resultan muy valiosas para su desarrollo", explican desde distintos ámbitos vinculados a la educación y la psicología infantil.

La situación genera un debate que suele repetirse entre padres, docentes y abuelos. Mientras algunos sostienen que las nuevas generaciones se están perdiendo experiencias fundamentales, otros consideran que simplemente están creciendo en un contexto diferente, con formas distintas de relacionarse y divertirse.

Lo cierto es que la imagen de una calle llena de chicos jugando a la pelota, a las escondidas o "la mancha" despierta una fuerte sensación de nostalgia en millones de argentinos. Quizás porque, más allá de los cambios tecnológicos y culturales, esos recuerdos siguen ocupando un lugar especial en la memoria colectiva.

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