Un violento fenómeno meteorológico azotó el noroeste de Australia y provocó escenas impactantes, con un cielo completamente rojo, cortes de servicios y graves daños materiales.
El fenómeno, identificado como el ciclón Narelle, afectó principalmente a la región de Gascoyne y zonas del noroeste australiano, donde se registraron vientos que superaron los 200 km/h y transformaron el paisaje en un escenario casi apocalíptico.
Un cielo rojo y visibilidad cero
El fenómeno conocido como “cielo de sangre” se produjo por la combinación de los fuertes vientos y el levantamiento de polvo rico en óxido de hierro, típico de las zonas áridas del país.
Esto generó una nube densa que tiñó el cielo de rojo intenso, redujo la visibilidad a cero en pocos minutos y dejó el aire prácticamente irrespirable, según testigos.
Ciudades aisladas y servicios colapsados
La localidad de Exmouth fue una de las más afectadas, quedando prácticamente aislada por la caída de servicios esenciales:
Corte total de energía eléctrica, interrupción del suministro de agua, fallas en las comunicaciones.
Además, se reportaron daños en viviendas, estaciones de servicio y en el aeropuerto de Learmonth, lo que complicó aún más la situación.
Impacto en el sector energético y agrícola
El temporal obligó a detener operaciones en instalaciones gasíferas debido a daños en la infraestructura, mientras que el sector agrícola también encendió las alarmas.
Productores de zonas cercanas a Carnarvon advirtieron posibles pérdidas millonarias en cultivos de bananas, ya que los vientos extremos podrían arrasar plantaciones enteras.
Sin víctimas, pero con fuertes daños
Pese a la magnitud del ciclón, las autoridades informaron que hasta el momento no se registraron víctimas fatales ni heridos.
Los equipos de emergencia continúan trabajando para restablecer servicios y acceder a las zonas más afectadas, mientras la región intenta recuperarse del impacto de uno de los fenómenos más intensos de los últimos años.