Lo que debía ser una fiesta popular marcada por el ritmo, el color y la alegría de las comparsas, terminó empañado por graves episodios de violencia en la ciudad de Aguilares. Durante las dos primeras noches de los corsos, la celebración se vio interrumpida por incidentes que pusieron en riesgo a los asistentes.
El inicio de los festejos ya había encendido las alarmas. En la primera noche, un hombre resultó herido tras sufrir una agresión con arma blanca en las inmediaciones del corsódromo. La víctima debió ser asistida por personal de emergencia y trasladada a un centro de salud, y aunque su estado no revestiría gravedad, el hecho marcó un precedente peligroso.
Batalla campal en la segunda noche
Lejos de calmarse, la situación empeoró en la segunda jornada. Una discusión entre varios grupos escaló rápidamente hasta convertirse en una verdadera batalla campal.
Hubo golpes de puño, corridas y escenas de extrema tensión que se apoderaron del lugar, todo ante la atónita mirada de familias y niños que habían concurrido para disfrutar del espectáculo y terminaron siendo testigos de la violencia. La policía tuvo que intervenir para dispersar a los violentos y controlar la situación.
"No se puede venir en familia"
El malestar entre los vecinos y asistentes es generalizado. Las quejas apuntan directamente a la organización y a la escasa presencia de seguridad para un evento de tal masividad. "No se puede venir en familia si esto termina así", fue el reclamo más repetido entre la gente, que exige medidas preventivas urgentes para que el carnaval no sea sinónimo de peligro.