La habilitación del traslado de mascotas en micros y trenes de larga distancia marca un cambio significativo en la forma de viajar en Argentina. Por primera vez, muchas personas pueden incluir a sus animales de compañía en trayectos que hasta ahora estaban restringidos. Sin embargo, que el viaje esté autorizado no significa que sea inocuo para las mascotas ni que todas estén en condiciones de afrontarlo.
Desde la perspectiva veterinaria, los viajes largos representan una situación potencialmente estresante, sobre todo en animales que no están habituados al traslado. La ruptura de la rutina, la exposición a ruidos, olores y movimientos desconocidos, el confinamiento prolongado y la pérdida de control del entorno pueden afectar de manera directa su bienestar físico y emocional.
“El viaje puede ser una experiencia positiva en animales bien socializados y entrenados, pero en aquellos que no lo están, el impacto emocional puede ser importante”, explica el médico veterinario Hernán Rodrigo Alacid (M.P. 12.995). Según detalla, los gatos suelen ser los más afectados por su fuerte apego territorial, mientras que en los perros la respuesta depende en gran medida de su historia previa y nivel de socialización.
Durante la temporada de vacaciones, las consultas veterinarias por cuadros asociados al estrés aumentan de forma sostenida. Los signos más frecuentes incluyen jadeo excesivo, temblores, vocalizaciones, hipersalivación, vómitos, diarrea, inapetencia e inquietud. En los gatos, además, es común la aparición de cistitis idiopática vinculada al estrés prolongado.
El tipo de transporte también influye. Viajar en micro o tren implica una mayor exposición a estímulos estresantes y menor control del ambiente. Los animales deben permanecer dentro de transportadores durante varias horas y no siempre se garantizan condiciones óptimas de ventilación, temperatura o descanso. En contraste, el auto particular permite pausas programadas y una contención emocional más directa por parte del tutor.
Por ese motivo, los especialistas remarcan la importancia de una evaluación veterinaria previa. “Es fundamental analizar la edad, el estado general de salud, enfermedades preexistentes, nivel de ansiedad y antecedentes en viajes anteriores”, señala Alacid. No se recomienda viajar con animales geriátricos descompensados, cachorros sin esquema sanitario completo, pacientes con patologías crónicas inestables, hembras con gestación avanzada ni animales con trastornos severos de ansiedad. Las razas braquicéfalas merecen especial cuidado por el riesgo de distrés respiratorio.
La nueva normativa, establecida por la resolución 2076/2025 de la Secretaría de Transporte, autoriza el traslado de animales domésticos en trenes y micros de larga distancia de jurisdicción nacional. Cada pasajero podrá viajar con un solo animal, que deberá permanecer en un transportador cerrado y seguro, y contar con vacunación antirrábica vigente y la documentación sanitaria requerida. Los tutores son responsables en todo momento del bienestar y la custodia del animal.
Entre las herramientas preventivas, el uso de feromonas sintéticas gana protagonismo. “Ayudan a reducir la ansiedad sin sedar ni alterar la conciencia del animal”, explica el veterinario, aunque aclara que su eficacia es mayor cuando se combinan con habituación previa al transportador, objetos con olores familiares y, en casos necesarios, medicación indicada exclusivamente por un profesional.
Errores frecuentes como medicar sin indicación, alimentar a la mascota justo antes del viaje, no prever pausas, exponerla al calor excesivo o no colocar identificación siguen siendo factores de riesgo. Durante el verano, además, aumentan las probabilidades de golpe de calor y deshidratación.
Para los especialistas, la posibilidad de viajar con mascotas es un avance, pero conlleva una responsabilidad mayor. Planificar, informarse y priorizar el bienestar animal es clave para que el traslado no se transforme en una experiencia de sufrimiento evitable.