Un hombre fue indemnizado con 20.000 euros luego de que una cirugía destinada a tratar una afección médica derivara en una consecuencia irreversible: la reducción de seis centímetros en el tamaño de su pene. El caso generó fuerte repercusión por tratarse de una complicación no informada previamente y con profundo impacto en la vida personal del paciente.
Según consta en el fallo judicial, el hombre se sometió al procedimiento confiando en que se trataba de una intervención de bajo riesgo. Sin embargo, tras la operación advirtió un acortamiento significativo del órgano genital, lo que afectó su vida sexual, su autoestima y su salud mental.
El paciente denunció que en ningún momento fue informado de que esa consecuencia podía ocurrir, ni firmó un consentimiento que detallara claramente los riesgos reales del tratamiento. A raíz de esto, inició acciones legales contra los profesionales responsables.
La Justicia consideró probado que existió una falta grave de información y que el consentimiento otorgado no fue plenamente válido. En ese marco, el tribunal determinó que el daño sufrido no solo fue físico, sino también psicológico, y ordenó el pago de una indemnización económica.
El fallo remarca la obligación de los médicos de informar de manera clara, completa y comprensible todas las posibles consecuencias de una intervención, especialmente cuando puede afectar aspectos íntimos y sensibles de la vida de una persona.