Un estudiante de 21 años desarrolló una modelo virtual generada con inteligencia artificial para la plataforma OnlyFans y logró facturar más de USD 43.000 en solo 30 días, según trascendió en medios internacionales.
La influencer digital, denominada “Maya”, alcanzó más de 1.200 suscriptores pagos y logró interactuar con usuarios que, en muchos casos, creían estar conversando con una persona real.
Para construir el personaje, el creador utilizó herramientas de IA capaces de generar conversaciones, imágenes y hasta una voz clonada, lo que permitió dotar a la modelo virtual de una identidad completa y coherente.
Según se informó, “Maya” contaba con una historia personal, recuerdos, rasgos físicos definidos y respuestas personalizadas para cada usuario, todo gestionado mediante sistemas digitales y archivos de programación.
El caso volvió a instalar el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial, especialmente en plataformas de contenido para adultos, donde la línea entre lo real y lo virtual se vuelve cada vez más difusa.
Mientras algunos destacan el potencial económico y tecnológico de este tipo de desarrollos, otros advierten sobre los riesgos de manipulación, engaño y uso de identidades falsas en entornos digitales.
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