En ese contexto, el cansancio y la sensación de agotamiento aparecen incluso en quienes cumplen con las ocho horas de sueño recomendadas por los especialistas.
Sin embargo, la ciencia sostiene que la fatiga persistente no siempre se explica únicamente por la falta de descanso. Un estudio vinculado a la genética sugiere que parte de ese agotamiento podría estar relacionado con la propia biología de cada persona.
En la actualidad, los análisis genéticos permiten estudiar hasta 700 mil variantes en el ADN, lo que ayuda a detectar predisposiciones a la fatiga neuromuscular o a procesos inflamatorios posteriores al esfuerzo físico. Estos factores influyen directamente en la capacidad de recuperación del cuerpo después de una jornada intensa de trabajo, estudio o actividades familiares.
La influencia de los nutrientes en la energía
Entre las principales conclusiones, los especialistas señalan que el cansancio crónico y la dificultad para concentrarse pueden estar asociados a una baja absorción de micronutrientes esenciales, como el magnesio y vitaminas del complejo B —especialmente B12 y B6—, además de la vitamina D.
Estos nutrientes cumplen un rol fundamental en el funcionamiento de las mitocondrias, estructuras celulares responsables de producir la energía que el organismo necesita para realizar sus funciones diarias.
Según explicó Adrián Turjanski, director científico de Gen360 e investigador del CONICET, no todas las personas metabolizan estos nutrientes de la misma manera.
“Algunas variantes genéticas hacen que ciertos individuos necesiten una mayor ingesta o suplementación para mantener niveles adecuados”, señaló el especialista.
Café, estrés y genética
Otro factor que suele aparecer en la vuelta a la rutina es el aumento del consumo de café para combatir el cansancio. Sin embargo, la genética también influye en cómo reacciona cada organismo frente a la cafeína.
De acuerdo con Turjanski, determinadas variantes genéticas pueden hacer que la cafeína permanezca más tiempo en el organismo, lo que podría provocar efectos como ansiedad, irritabilidad o dificultades para dormir si su consumo no se regula.
Riesgos de la falta de sueño
El cansancio acumulado también puede tener consecuencias en la vida cotidiana. Según la National Sleep Foundation, alrededor del 21% de los accidentes de tránsito están relacionados con la somnolencia al volante, siendo una de las principales causas detrás del alcohol y la distracción.
Frente a este panorama, los especialistas sostienen que comprender las particularidades biológicas de cada persona podría ayudar a adoptar hábitos más saludables y mejorar el bienestar general.
“La genética no predice nuestro destino, pero sí nos ofrece herramientas valiosas para tomar decisiones informadas que pueden mejorar significativamente nuestra calidad de vida”, concluyó Turjanski.