Las altas temperaturas y la bajante del río trajeron de regreso a un viejo conocido de los veranos: la palometa. En los últimos días se multiplicaron los ataques a bañistas, lo que encendió una alerta y obligó a reforzar recomendaciones para quienes buscan refrescarse en el agua.
El peligro no distingue zonas ni profundidades. Se registraron mordeduras tanto en personas que apenas caminaban por la orilla como en aquellas que se arrojaron desde embarcaciones en sectores más profundos. Las jornadas con más de 35 grados y el bajo nivel del río generan el escenario ideal para que estos peces se vuelvan más territoriales y agresivos.
Ante este contexto, los especialistas insisten en no ingresar al agua si no hay banderas habilitantes y en consultar siempre al guardavidas de turno. El personal realiza evaluaciones constantes y define cuándo el ingreso es seguro. Para combatir el calor, recomiendan utilizar las duchas de los paradores como alternativa, ya que el río puede representar un riesgo en estas condiciones.
En lo que va del año, ya fueron atendidas numerosas personas con heridas cortantes en pies y manos. Frente a cualquier ataque, el protocolo es inmediato: se da aviso para que todos los bañistas salgan del agua de manera preventiva y se eviten nuevos incidentes.
Si ocurre una mordedura, lo primero es salir rápidamente del río para evitar que el rastro de sangre atraiga a más ejemplares. Luego, se debe lavar la herida con agua y jabón y acudir sin demora al puesto de salud más cercano.