El actor recordó que, en su juventud y en plena crisis económica, se vio obligado a vender a su perro por apenas 40 dólares porque no podía alimentarlo.
La historia ocurrió a comienzos de los años 70, cuando tenía 25 años y aún no había logrado vender el guion de Rocky, la película que cambiaría su destino para siempre.
Una decisión desesperada
En 2017, Stallone compartió en sus redes sociales una imagen junto a su perro Butkus, un bullmastiff que lo acompañó en sus años más difíciles. “Los dos estábamos flacos, hambrientos y viviendo en una pensión miserable”, escribió al recordar aquella etapa.
Sin dinero y sin oportunidades laborales, confesó que tomó la dolorosa decisión de venderlo frente a una tienda porque no podía seguir manteniéndolo. “Pensé que me iba a morir de hambre”, relató.
El reencuentro tras el éxito
La situación cambió radicalmente cuando logró vender el guion de Rocky. Con el dinero en mano, regresó durante varios días al mismo lugar hasta encontrar al hombre que había comprado a Butkus.
Según distintas entrevistas, el nuevo dueño accedió a devolvérselo a cambio de una suma mucho mayor —que el propio Stallone cifró en miles de dólares— e incluso le pidió aparecer en una escena de la película. El actor aceptó sin dudarlo. “Valía cada centavo”, aseguró.
Butkus no solo volvió a su vida, sino que también apareció en Rocky con su nombre real, convirtiéndose en parte de la historia del cine.
Un homenaje eterno
El perro falleció en 1981 a causa de un ataque cardíaco, pero el vínculo quedó marcado para siempre. En 2022, Stallone decidió tatuarse el rostro de Butkus en el hombro, como homenaje a quien lo acompañó en sus años más duros.
La anécdota refleja el difícil camino que recorrió el actor antes de alcanzar la fama mundial y consolidarse como uno de los íconos del cine de acción.