Maya acaba de completar su curso de obediencia básica y su historia se volvió furor en redes por un detalle inesperado. La perrita posó feliz junto a su certificado, aunque el documento apareció visiblemente dañado: había sido mordido y parcialmente comido por la propia protagonista minutos antes de la foto.
La imagen muestra el contraste perfecto entre el diploma destrozado y la expresión serena de la pitbull, que mira a cámara con total inocencia, como si nada fuera fuera de lo normal. Esa combinación fue suficiente para despertar carcajadas y una ola de comentarios celebrando la escena.
El episodio, lejos de generar reproches, se transformó en una postal simpática sobre las travesuras que también forman parte del aprendizaje canino. Aunque Maya aprobó obediencia básica, su festejo dejó claro que todavía conserva ese costado juguetón que la hizo aún más querida en internet.