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Santiago del Estero, la cuna del folklore argentino | Una historia de tradición, identidad y legado cultural

Con una herencia musical que se remonta a siglos de historia, Santiago del Estero se consolidó como la cuna del folclore argentino. Chacareras, zambas, vidalas y gatos nacieron y evolucionaron en esta tierra.

Hablar del folclore argentino es hablar, inevitablemente, de Santiago del Estero. Considerada la Madre de Ciudades y la provincia más antigua del país, también es reconocida como la cuna del folclore argentino, un título construido a partir de una rica tradición cultural que atravesó generaciones.

La música santiagueña nació del encuentro entre las culturas originarias, principalmente la quichua santiagueña, y las influencias españolas llegadas durante la colonización. De esa fusión surgieron ritmos que hoy forman parte de la identidad nacional, acompañados por instrumentos como el violín, la guitarra, el bombo legüero y el bandoneón.

 

El quichua y la música

Uno de los rasgos distintivos del folclore santiagueño es la fuerte presencia del quichua santiagueño, una variante del quechua que aún hoy se mantiene viva en numerosas localidades del interior provincial.

Muchas de las coplas y canciones tradicionales fueron escritas o interpretadas en esta lengua, convirtiéndose en un elemento esencial de la identidad cultural de la provincia.

 

La chacarera, el emblema santiagueño

Si existe un ritmo que identifica a Santiago del Estero es la chacarera.

Su origen se remonta al siglo XIX y, aunque existen diversas teorías sobre su nacimiento, los investigadores coinciden en que se desarrolló en los ámbitos rurales de la provincia antes de expandirse al resto del país.

Con un compás enérgico, zapateo y zarandeo, la chacarera se convirtió en la danza más representativa del norte argentino.

Con el tiempo surgieron variantes como la chacarera simple, doble y trunca, cada una con características musicales propias.

Los Hermanos Ábalos.
Los Hermanos Ábalos.

El sonido del bombo legüero

No puede entenderse el folclore santiagueño sin el bombo legüero, uno de los instrumentos más representativos de la música argentina.

Fabricado artesanalmente con troncos ahuecados y cuero de cabra o vaca, recibe su nombre porque, según la tradición popular, su sonido podía escucharse a varias leguas de distancia.

Su presencia marca el pulso de las chacareras, zambas y gatos que identifican a la provincia.

Los grandes referentes

A lo largo del siglo XX, numerosos artistas llevaron el folclore santiagueño a escenarios nacionales e internacionales.

Entre ellos sobresalen:

Los Hermanos Ábalos, pioneros en la difusión de la música santiagueña. Andrés Chazarreta, considerado el padre del folclore argentino por su trabajo de recopilación y difusión de danzas tradicionales. Los Carabajal, familia fundamental en la historia de la chacarera. Los Manseros Santiagueños, uno de los conjuntos más emblemáticos del género. Peteco Carabajal, referente contemporáneo que renovó el sonido tradicional sin perder sus raíces. Jacinto Piedra, recordado por su estilo único y su profunda sensibilidad artística. Néstor Garnica, reconocido por llevar el violín santiagueño a escenarios de todo el país. Dúo Coplanacu, responsables de acercar el folclore a nuevas generaciones.

A ellos se suman innumerables músicos, cantores y bailarines que mantienen viva la tradición.

Los Manseros Santiagueños.
Los Manseros Santiagueños.
Andrés Chazarreta.
Andrés Chazarreta.

Las peñas, el corazón del folclore

En Santiago del Estero, el folclore no solo se escucha: se vive.

Las peñas constituyen espacios de encuentro donde músicos, bailarines y familias comparten noches de canto, danza y comidas regionales.

Estos encuentros fueron fundamentales para transmitir las tradiciones de generación en generación y continúan siendo uno de los pilares de la cultura santiagueña.

 

La Marcha de los Bombos

Uno de los acontecimientos culturales más importantes de la provincia es la Marcha de los Bombos, celebrada cada año en julio.

Miles de personas recorren las calles de la capital tocando el bombo legüero como una forma de homenajear la identidad santiagueña y reivindicar uno de los símbolos más importantes del folclore nacional.

 

Santiago, una escuela para el país

Desde mediados del siglo XX, músicos de todo el país viajaron a Santiago del Estero para aprender los secretos de la chacarera, la vidala y el gato.

La provincia se transformó en una verdadera escuela del folclore argentino, donde la transmisión oral y el aprendizaje comunitario siguen siendo fundamentales.

 

Un patrimonio que trasciende generaciones

En la actualidad, el folclore santiagueño continúa renovándose sin perder su esencia. Nuevos artistas conviven con los grandes referentes históricos, mientras festivales, academias de danza y espacios culturales mantienen viva una tradición que forma parte del patrimonio cultural argentino.

Más que un género musical, el folclore en Santiago del Estero representa una forma de entender la vida, de celebrar las raíces y de preservar la memoria colectiva. En cada chacarera, en cada golpe de bombo y en cada copla en quichua se refleja la historia de un pueblo que convirtió su música en una de las expresiones culturales más auténticas y reconocidas de la Argentina.

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