Una llamativa y poco convencional forma de autoprotección se volvió viral en redes sociales luego de que una joven identificada como Freja comenzara a caminar por la calle acompañada de un pollo con correa durante la noche.
El caso, que acumuló millones de reacciones en plataformas digitales, fue destacado por medios internacionales y generó todo tipo de comentarios. Sin embargo, detrás de la escena curiosa hay un trasfondo serio: la inseguridad que muchas mujeres perciben al transitar solas en horarios nocturnos.
Según estadísticas difundidas por organizaciones como End Violence Against Women, en el Reino Unido cerca de la mitad de las mujeres afirma sentirse insegura al anochecer. En ese contexto, Freja optó por una estrategia poco común, basada en lo que algunos denominan la “teoría del loco”: mostrarse impredecible para disuadir posibles amenazas.
La joven sostiene que caminar con un animal inusual, como un pollo de plumas negras, genera desconcierto y evita que otras personas se le acerquen. Incluso, usuarios en redes coinciden en que la situación puede resultar intimidante por lo inesperado.
Aunque para muchos se trata de una escena humorística, el fenómeno puso en discusión una problemática más profunda vinculada a la seguridad y a las alternativas —a veces creativas— que encuentran las personas para sentirse protegidas en el espacio público.